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Apuntes Martes 16 de Diciembre

| martes, 16 de diciembre de 2008
Martes 16 de Diciembre


Cuadro de la Familia de Felipe V
Realizado por Louis Michel Van Loo, aparece el futuro Carlos III (en ese momento rey de Nápoles) a la derecha según nuestra perspectiva.







Dos planos de Madrid en 1725 y 1805

En la mano despliega José Ramón un plano del Madrid de Carlos III, la mayoría de actuaciones son al borde de la ciudad.

Hay una visión de la ciudad que la asume desde la periferia en vez de desde el centro. Es decir, se eluden los problemas que tenían atados a sus predecesores.

En los planos se ve la colmatación del norte y el remate del sur, multiplicándose las actuaciones en los bordes sur y este. Aparece el Madrid vegetal como referente que sienta las bases de un Madrid nuevo, que habrá que continuar según esos nuevos parámetros. Ciudad vegetal en la que el árbol supone un impulso urbano y planteándose que no siendo fácil actuar en el centro sí se haga en sus límites.

Un tercer escalón sería la periferia. El Escorial cobra un nuevo sentido unido a actuaciones suyas, de su hermano, de su madre, los Reales Sitios. Frente a la ciudad capital la Residenz Staad, la ciudad residencial monofuncional como alternativa del XVIII a la ciudad tradicional. Con su origen en Versalles y su urbe pequeña para servicio del palacio, surgirán por toda Europa (Caserta frente a Nápoles por ejemplo).

En Madrid se planteará una alternativa plural, los Reales Sitios que aparte de individualmente podemos entenderlos con un significado global entre todos.

Tenemos pues tres tipos de actuaciones en el Madrid de Carlos III:
1. Operaciones puntuales en el centro que pueden regenerar la ciudad, las "metástasis benignas" que cita Oriol Bohigas.
2. Operaciones en los bordes sur, este y alguna en el oeste. Como con las anteriores influirán en su entorno.
3. Operaciones periféricas creando una corona de Residenz Staad.

En 30 años se produce la confluencia de: ideal + hecho urbano + materialización arquitectónica

Plano de Madrid en 1788 (Tardieu)


(Ampliar Imagen)

Aparecen los elementos singulares resaltados, en negro, incluso los que aun no están terminados como el Prado del que ya había plano. También el Hospital General de Atocha que no se llegará a terminar nunca. Lo que no se aprecia es toda la actuación en el sur.

Puente de Toledo con los templetes de Ribera y Plano de la Zona Sur (1837)



El puente se entenderá ahora como algo más amplio que su simple función de cruzar el río, organizando una serie de paseos que surgen de la Calle Toledo. Llegarán a tener hasta 18 hileras de árboles, único en Europa en ese momento. Desde la Puerta de Toledo surgen o divergen varios paseos. La antigua tapia también se convierte en paseo vegetal. Toda la zona se cruza mediante tridentes, paseos arbolados.

Visión de Madrid (ya del XIX) con la Plaza de Toros en primer término


La gran entrada desde el este, una visión conjunta de la ciudad. Monumentalizada la entrada con la Puerta de Alcalá. Emergen varias piezas que nos permiten entender la ciudad, los edificios que sobresalen.

La Pradera de San Isidro


Visión de Madrid desde el otro lado, la silueta de la ciudad. El Manzanares, la pradera y la ribera izquierda del río ya domesticada que crece apareciendo el Palacio, San Francisco, etc.

Palacio Real


La obra va rápido desde el incendio aunque no se terminará hasta Carlos III, que será el primero en habitarlo. Se acaba en 1764, 5 años después de su subida al trono. Pero el resultado es insatisfactorio. ¿Qué ha pasado para que 30 años después ya no satisfaga al rey? ¿Por qué se siente mejor en su palacio policlaustral de Caserta en Nápoles?

Los cambios que se realicen en el Palacio Real serán menores. Se termina de decorar sus salones y se realizan algunas actuaciones periféricas que muestran el nuevo gusto.

El conjunto de piezas del palacio: atrás unos jardines que después serán las caballerizas, la Plaza de Armas. El Palacio como constelación de arquitecturas a su alrededor.
El Pabellón de Sabatini sería una parte del cierre que se quería dar a la Plaza de Armas, faltaría su gemelo por poniente. A oriente se realiza la plaza que dignifique la fachada, al palacio no se le podían enfrentar las callejuelas de la ciudad. Los jardines sobre el Manzanares (el Campo del Moro terminado en el XIX). Todo son operaciones de dignificación.

Decoración en positivo y en negativo.
Un Palacio coronado por estatuas de reyes está bien en 1734 como en el Vaticano, pero ya no a estas alturas de siglo. Entonces se repartirán por la ciudad en vez de recortarse sobre el cielo en lo alto del palacio.
La decoración en positivo irá a espacios interiores.

Tendremos un palacio con las actuaciones en su alrededor situado como una verdadera pieza en la ciudad y el de Carlos III no será el mismo que el proyectado inicialmente.

Planta del Palacio
- Torres en las esquinas, no cuadradas, que nos recuerdan las anteriores, ya sin chapiteles.
- Todas las fachadas son diferentes pero mantienen una unidad (juego barroco).
- Crujías dobles.
- La Capilla al norte. Este lado norte con un corredor entre crujías.
- Lado sur más ancho que el resto.
- Los ejes de las fachadas del patio no concuerdan.
- Salones en los frentes principales.
- Dos piezas fundamentales, las escaleras y el Salón de Alabarderos en el lado sur. Entre ambos el Salón del Trono.
- La parte residencial del castillo en las torres, igual que antes. Por tradición la del rey la suroeste como la Torre Dorada de Felipe II.

Una composición funcional encajada, articulada, en una composición unitaria barroca.

Fachada de Acceso


6 e incluso 8 alturas vestidas con ropaje barroco. Fachadas inspiradas en las del Louvre de Bernini: zócalo almohadillado en la base y, sobre éste, un cuerpo superior de orden jónico con gigantescas pilastras, rematadas por cornisa y balaustrada.
Esta fachada de la armería compite desde lejos con la de poniente, ligan entre sí pero son diferentes.

Fachada de Poniente

Cuerpo basamental sobre un almohadillado rústico que representa la cornisa del Manzanares. Esa visión natural del barranco sobre el que se alzaba el antiguo castillo se considera insatisfactoria en este momento y por eso se cubre.

Salón de Columnas, Escalera y Salón de Alabarderos



Escalera de tres tramos de las más monumentales de la época. El Salón de Columnas. Ambos espacios son arquitecturas gemelas con diferencias decorativas. Entre ambos el Salón de Alabarderos, donde se firmó la entrada de España en la Comunidad Europea.

Salón del Trono

Salón ceremonial de recorrido, frente a los medievales de fondo como el Tinel de Barcelona. El trono se sitúa a un lado en el eje transversal de la sala en vez de en su fondo (eje longitudinal). Se abre directamente a la Plaza de la Armería y se comunica con el Salón de Alabarderos.
El salón se amplifica con 12 espejos (nº simbólico) como en Versalles. La decoración se pliega al carácter y simbología (obsoletas hoy en día) que se le quiere dar a las piezas.

Salón Gasparini

Es la sala donde el rey se vestía en presencia de la corte. Hoy en día, en las cenas de gala que ofrecen los reyes se sirven en este salón el café y los licores.
Sala doméstica, un cuarto de estar para el que va a habitar en ella, decorado para ello.
Tiene un carácter privado frente al ceremonial, de Estado, de los anteriores. Decoración de Estado frente a decoración doméstica.

Salón de Tapices

Otro salón más.

Las decoraciones del palacio, que se conservan en muy buen estado, representan la función para la que estaban dedicadas.

La Capilla

En el eje principal del palacio en el lado norte, con su volumen y gran cúpula destacados del resto del edificio. Fachada especial incluso en su organización, si los cuerpos centrales de las otras son tetrástilas, ésta es exástila.
El altar se sitúa en el normal eje este-oeste en vez del norte-sur que domina la composición, adaptándose a la tradición y por más que, sin fijarse y viendo la planta en su conjunto, parezca lo contrario. La entrada es pues lateral al eje del altar. Es decir, se resuelven los problemas funcionales propios de la iglesia encajándolos en el proyecto unitario del Palacio.
Cúpula octogonal y decoración de cada fachada en función de lo que es: altar, coro, etc.
De Ventura Rodríguez, un discípulo de Sachetti. La traza es del segundo, pero la forma de llevarlo adelante de Ventura Rodríguez nos abre la nueva etapa de la Academia.

La Academia y la Nueva Arquitectura
Imagen de William Chambers que muestra la evolución desde la cabaña al templo clásico y los órdenes.
Se razona lo que debe ser la arquitectura, más correcta y más racional, apoyándose y potenciando los elementos clásicos.










Palacio de la Familia Goyeneche

(Situación)
De Ribera reformado por Diego Villanueva. Diego le cambia la portada y se convierte en una arquitectura más limpia y racional. Representa lo que se quiere hacer con esta nueva arquitectura, que se enseñará y se impondrá, algo a realizar en años, no podía ser algo inmediato.

Construido inicialmente para palacio de D. Juan de Goyeneche, el edificio fue adquirido por la Academia de Bellas Artes en 1773 para instalar en él su sede. Diego de Villanueva reformó la fachada en 1774 eliminando elementos decorativos y adaptándola a los nuevos presupuestos del pensamiento ilustrado. Esa limpieza de ornamentación es quizá el mejor ejemplo de lo que supuso la Academia en la cultura española: el fin del pensamiento tradicional, identificado con el barroco, en favor del pensamiento ilustrado como reflejo del mundo europeo.
El edificio ocupa un solar alargado con fachada a dos calles, irregular pero sensiblemente rectangular, que permite estructurar la planta casi simétricamente en torno a un eje marcado por las escaleras y dos patios centrales. La portada de acceso, adintelada, descansa sobre dos grandes columnas exentas. Los torreones superiores obedecen a un añadido posterior para tapar las medianerías de los edificios colindantes, más altos.
El edificio fue objeto de una lenta reforma y restauración dirigida por Fernando Chueca Goitia, que recuperó antiguos espacios y creó otros nuevos, como el actual salón de actos, que aprovecha el espacio de un antiguo patio.


Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva

Ventura Rodríguez: formar arquitectos y controlar la arquitectura
Juan de Villanueva: dará el paso siguiente, hacer la arquitectura de la razón, el neoclasicismo pleno. Plantea su propio método de composición, influenciando a todo el reino.
En 30 años se dará un paso de gigante del barroco al nuevo clasicismo.

Planta de 3 iglesias que representan 3 etapas
1. Iglesia Parroquial de San Justo y Pastor que pasará a ser después San Miguel. De Jacomo Bonavía, 1736.
2. San Marcos, de 1749, contemporánea de la capilla del Palacio Real y también de Ventura Rodríguez.
3. Oratorio del Caballero de Gracia, de 1786, de Juan de Villanueva. Interpretación de una basílica paleocristiana.

Parroquia de San Miguel

(Situación)
De Jacomo Bonavía, iglesia extranjera como su autor. Se impone una arquitectura que tiene éxito en Europa.
Iglesia longitudinal, con laterales flanqueados por la edificación, se separa de ellas pero mantiene la alineación.
El tratamiento de cada parte es algo nuevo a lo anterior. Tres cuerpos: nave, ancho transepto y exedra. Ahora primando la verticalidad.
- Lectura de cada pieza cuando se realiza. La cúpula es achatada, aplastada. Busca marcar un punto más que destacarse.
- Nave que se diferencia del resto de la iglesia. Arcos diagonales y se marca su centralidad claramente, lo que se aprecia sobre todo en la sección. Dialogando con la cabecera también con arcos diagonales.
- Fachada ligeramente curvada, verticalizada, de dos pisos + peineta y dos torres.

Composición que integra temas barrocos internacionales ajustados a la preexistencia de la antigua parcela.

En 1698 Teodoro Ardemans hizo un proyecto de reconstrucción del viejo templo de los Santos Justo y Pastor, que no se realizó. La nueva iglesia fue mandada construir por el Cardenal Infante don Luis Antonio de Borbón a Santiago Bonavía. Desde 1743 se encargó de la obra Virgilio Rabaglio, que hizo toda la decoración interior y la fachada. La capilla mayor, sacristía y dependencias se deben a Andrés Rusca. En 1892 paso a ser basílica pontificia y cambio el nombre por el de San Miguel.Después de la Guerra Civil fue cedida al Instituto Religioso Secular del Opus Dei, siendo profundamente reformada. En ese momento se construyó una cripta y se sustituyeron los altares laterales por confesionarios.
Es una iglesia barroca de influencia italiana tanto por el tratamiento del espacio interior como por la teatralidad de su fachada. La planta, inscrita en un rectángulo, tiene una sola nave con capillas laterales, presbiterio destacado y ábside semicircular. El interior de gran riqueza es un bello exponente del barroco, en donde los elementos decorativos modulan el espacio. Conserva pinturas de Bartolomé Rusca y los Hermanos González Velázquez. La esbeltez de la fachada, única en la capital, es debida a la superposición de cuerpos convexos, rematados con frontón curvo y originales torrecillas con chapiteles bulbosos.


San Marcos

(Situación)
Del mismo arquitecto que la capilla real, Ventura Rodríguez. Si San Miguel se subordina a la alineación, ahora se rompe: iglesia en diagonal respecto a la parcela. Abierta a la calle mediante un pequeño pórtico. Se va haciendo estrecha o ancha en función de la parcela, adaptación fusiforme que crea cuatro espacios: nártex más tres principales.
Cúpula acompañada de espacios abovedados longitudinalmente. Todo encaja en un diseño unitario.
Aun no se sabe lo que es un método de composición pero ya refleja lo que será el método de Ventura Rodríguez.

Fernando VI mandó construir este templo para conmemorar la batalla de Almansa, que tuvo lugar el día 25 de abril de 1707, festividad de San Marcos, sobre el solar en que desde 1632 se elevaba una ermita. Fue elegido para realizar sus trazas el arquitecto Ventura Rodríguez, que diseñó una excelente planta claramente influida por el barroco del italiano Borromini en la que se suprime la línea recta mediante la sucesión de cinco elipses desiguales, que se cruzan dos a dos.
La pequeñez del solar no impide que el efecto sea grandioso, sobre todo en el cuerpo principal, un óvalo cubierto con cúpula al que se abre el presbiterio. El movimiento de la planta se refleja también en los alzados interiores, realizados igualmente por Rodríguez y en la fachada que se abre en curva a la calle. Ésta muestra un clasicismo más contenido, con pilastras compuestas de orden gigante que soportan el frontón central, todo ello resuelto en ladrillo visto, a excepción de la portada de ingreso, sobria, rematada por un frontón curvo.
Sufrió un incendio en 1925 y fue restaurada por Francisco García Nava.


Antes de llegar al oratorio de Juan de Villanueva:

Las Salesas (Iglesia de Santa Bárbara)

(Situación)
Donde se enterrará a Fernando VI en vez de en El Escorial.
De Carlier. Composición síntesis de las anteriores. Iglesia longitudinal que quiere ser centralizada, como las de los barrocos de 100 años antes en que hacían esos juegos.
Iglesia monástica con su funcionamiento complejo.

Se creó por iniciativa de la reina doña Bárbara de Braganza para instalar en España a las monjas de la orden de la Visitación, con la intención de que, además del convento, se estableciera un colegio para niñas nobles. El complejo estuvo formado por el templo, el monasterio, múltiples dependencias y jardines que llegaban originalmente hasta el paseo de Recoletos y la calle de Génova. El proyecto se encargó al arquitecto francés Francisco Carlier, pero las obras fueron dirigidas por Francisco Moradillo, quien introdujo algunas modificaciones, como las pequeñas torres que enmarcan la fachada de la iglesia.
De todo el conjunto, lo que se ha conservado intacto es la iglesia, de planta de cruz latina con una sola nave, crucero y amplia cabecera. La sencillez de la planta queda compensada por la rica decoración interior. Los altares laterales, el retablo mayor y el púlpito (que es uno de los mejores ejemplos del rococó en Madrid) y hasta el pavimento fueron encargados a grandes artistas del último barroco. Destacamos además los sepulcros de Fernando VI y Bárbara de Braganza, esculpidos por Francisco Gutiérrez siguiendo diseños de Sabatini, que son obras fundamentales de la escultura neoclásica española. La fachada repite el esquema del pórtico triple rematado por un frontón, pero ampliándola con dos cuerpos laterales que dan lugar a las pequeñas torres. En realidad sólo la parte central corresponde a la nave de la iglesia, que aparenta así tener mayores dimensiones. La horizontalidad provocada por esta extensión lateral se contrarresta mediante un orden gigante de pilastras que enmarcan medallones, jarrones, escudos y guirnaldas de exquisito gusto. Las escalinatas de acceso al templo son obra de Miguel Durán, pues había quedado en una rasante más elevada al abrir la calle de Bárbara de Braganza.
La institución se mantuvo en este lugar hasta 1870, cuando las monjas fueron expulsadas para destinar el convento a Palacio de Justicia. La transformación fue llevada a cabo por Antonio Ruiz de Salces, pero el edificio sufrió dos graves incendios, el peor de ellos en 1915, que apenas afectó a la iglesia pero destruyó casi por completo el Palacio. Fue entonces reconstruido por Joaquín Rojí con un proyecto que fue premiado en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926, pero que rompió la armonía entre la iglesia y el convento al modificar la decoración exterior.


Basílica de San Francisco el Grande

(Situación)
Templo centralizado apoyado en el suelo, como el Panteón. De Francisco Cabezas. Gran esfera de 33 metros de diámetro apoyada en capillas satélite, una de ellas significada, la capilla mayor. Los 8 metros de muro del Panteón aquí se perforan en capillas. La fachada a semejanza de la Colegiata de Ariccia, de Bernini: dos torres, un octástilo y detrás el volumen de la cúpula. Una fachada tradicional precedida de un nártex.

Se sitúa en el lugar que ocupaba otra iglesia anterior, derribada en 1760. Se encargó a Ventura Rodríguez un proyecto para la nueva iglesia que fue desechado por situar el coro al fondo del presbiterio y no frente al altar. Paralelamente fray Francisco Cabezas, de la orden franciscana, había diseñado otro proyecto, que según algunos investigadores había sido redactado por José de Hermosilla.
La idea de Cabezas consistía en un gran templo circular cubierto con cúpula, con capillas alrededor y un gran pórtico, diferente al planteamiento de Ventura Rodríguez que había tomado como modelo San Pedro del Vaticano, es decir, una planta de cruz latina con gran cúpula rebajada. Según Elías Tormo, el diseño del Padre Cabezas gozó de mayores preferencias que el de Ventura Rodríguez por estar en la línea del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Empezada la construcción, la Academia de Bellas Artes hizo notar que los pilares y muros no tenían suficiente solidez para soportar la cúpula, por lo que surgieron problemas que paralizaron las obras. Carlos III encargó su continuación a Francisco Sabatini, que prescindió de los elementos decorativos de Cabezas y reforzó los muros. Este último también construyó el convento. La bóveda y fachada fueron terminadas por Miguel Fernández. José Bonaparte quiso convertir la iglesia en salón de Cortes, según proyecto de Silvestre Pérez. Tras la Desamortización el convento fue convertido en cuartel y se abandonó la iglesia. La primera restauración estuvo a cargo de Simeón de Ábalos y Ramiro Amador de los Ríos, que empezó en 1880. Entre 1973 y 2001 la iglesia ha estado en periodos de restauración continuados, en los que se levantó un andamio que no dejaba ver su magnifica decoración pictórica realizada por algunos de los mejores pintores españoles, como Francisco de Goya, José Bayeu, González Velázquez y otros.
Es una de las escasas iglesias de planta circular de la capital. Tiene seis capillas cuadradas entre los contrafuertes y una capilla mayor en el eje de la composición con planta semicircular. Está cubierta con gran cúpula de 33 m de diámetro y 70 m de altura. La fachada principal convexa avanza hacia la calle, con un pórtico con triple arco de medio punto sobre escalinata. Sobre él, un cuerpo adintelado se remata con un frontón y balaustrada con esculturas a ambos lados. Es uno de los edificios con mayor presencia en la ciudad por su volumetría muy acusada.


Oratorio del Caballero de Gracia

(Situación)
De Juan de Villanueva en 1786. Obra abstracta, basílica adaptada a nuestras dimensiones particulares, una Santa Sabina en pequeño. Espacio longitudinal sólo separando la cabecera de la nave.
Sinceridad constructiva: columnas de fustes enterizos unitarios sosteniendo un entablamento. Racionalidad por tanto en el uso de las formas.
Las 3 iglesias son de dimensiones parecidas.

La fundación tiene su origen en la donación realizada en 1603 por el caballero Don Jacobo de Grattis a las Religiosas Descalzas de la Purísima Concepción, que fue más tarde ampliada con la adquisición de otras fincas. En 1662 se inauguró un primer oratorio, más modesto que el actual, situado en el mismo lugar. En 1781 la Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento, propietaria del edificio, decidió reformarlo y ampliarlo, para lo cual se adquirieron unas casas particulares que existían con fachada a la calle de San Miguel, desaparecida cuando se abrió la Gran Vía.
Encargaron el proyecto a Juan de Villanueva, quien, a pesar de estar ocupado en numerosas obras reales, decidió aceptar el encargo ante la oportunidad que éste le daba de construir un edificio religioso. La Congregación le había pedido en principio una reforma y ampliación del oratorio existente, pero Villanueva presentó un proyecto de nueva planta que fue adoptado finalmente.
Es una iglesia de planta basilical con ábside semicircular y tres naves separadas por una espléndida columnata corintia del más puro estilo neoclásico con catorce piezas de fuste monolítico que sustentan una bóveda de cañón decorada con florones. Las naves son de distinta anchura, pues las dimensiones del solar sólo permitían una gran nave central. Villanueva demuestra su gran maestría manejando las limitaciones del espacio, pues consigue crear grandiosidad y monumentalidad utilizando los elementos arquitectónicos con acierto. La ruptura de la bóveda y del ritmo de la columnata mediante la presencia de una cúpula permite crear el efecto de un crucero que en realidad no existe e iluminar potentemente el presbiterio mediante cuatro grandes óculos situados en el tambor. Dicho presbiterio retoma brevemente la bóveda y resuelve la exedra mediante una hornacina en cuarto de esfera.
Las obras fueron dirigidas desde el principio por el ayudante de Villanueva, Antonio de Abajo, ante las múltiples obligaciones del maestro con las obras oficiales. Sufrieron varias paralizaciones importantes, entre otros motivos por problemas de financiación, que llevaron finalmente al cese de Villanueva a finales de 1794. Para entonces el Oratorio estaba casi terminado, a falta de obras de remate y decoración interior, que fueron acabadas por Pedro Arnal, a quien debemos la resolución de la parte del coro a los pies de la iglesia.
La fachada a Caballero de Gracia quedó pendiente y no se resolvió hasta que en 1826 Custodio Teodoro Moreno ejecutó el proyecto de Villanueva de 1789 con ligeras modificaciones. Las obras acabaron definitivamente en 1832, cincuenta años después de haberse iniciado. La cúpula fue pintada por Zacarías González Velázquez entre 1782 y 1783. El tabernáculo del altar mayor es también obra de Villanueva y fue adquirido en 1873 a la Sacramental del Hospital.
Cuando se abrió la Gran Vía se decidió dejar intacto el Oratorio, pero se derribaron las construcciones anejas que Villanueva había proyectado para la Congregación y que albergaban la sacristía, sala capitular y habitaciones para los congregantes, con fachada a la desaparecida calle de San Miguel. Carlos de Luque realizó entonces una nueva fachada de carácter urbano que enmascaraba el edificio religioso, el cual quedaba detrás, y afectaba levemente al ábside semicircular. En la década de 1970, Fernando Chueca abordó un amplio proyecto de rehabilitación y restitución de elementos originales en el Oratorio, que incluía la reconstrucción del ábside de Villanueva y el consiguiente derribo de la fachada de Luque, para crear una nueva que abriese aquél a la Gran Vía. Solución compleja y discutible, precisó finalmente un concurso convocado por la Comunidad de Madrid para abordarla, optándose por el planteamiento de Feduchi como el más apropiado. Este nuevo frente pretende revelar la presencia del ábside y la cúpula del Oratorio sin renunciar al carácter de la arquitectura del entorno, utilizando así el arco monumental para encuadrar al primero, e integrar los diferentes volúmenes, y buscando un lenguaje paralelo a otros edificios madrileños cercanos, como el antiguo Banco Mercantil o el Palacio de la Prensa.


Plaza Mayor después del incendio de 1790
Villanueva la completa tras el incendio dotándola de racionalidad y convirtiéndola en base tipológica de las plazas nuevas.
No introduce sus formas, sino que utiliza las anteriores dotándolas de racionalidad.

Equipamientos civiles en piezas anteriores antes de 1790
Las "metástasis benignas" que cita Oriol Bohigas.

Casa de Correos


(Situación)
De Marquet. Edificio utilitario en la Puerta del Sol, una función emblemática del Estado en una plaza emblemática.
Fachada de dos órdenes con un ático mínimo al que en el XIX se le añade la Torre del Reloj. Se trata de un palacio urbano.
Se pretende situar las funciones del estado en zonas públicas.
Hoy difícilmente valorable por la torre y lo que significa.
Refleja el carácter institucional en la propia arquitectura.
Torres montadas con la cornisa uniforme.
Balcón triple con cornisa.

En la época de Fernando VI se le encargó a Ventura Rodríguez el proyecto para construir la Real Casa de Correos, que no se realizó. Al subir al trono Carlos III pidió un nuevo proyecto al arquitecto francés Jaime Marquet.
El edificio, que ocupa una manzana, se construyó con planta rectangular distribuida en torno a dos patios cuadrados porticados, a diferencia del de Ventura Rodríguez que tenía un solo patio rectangular. Sus fachadas poseen un gran desarrollo horizontal que sólo se interrumpe en el cuerpo central de la portada principal y en las esquinas. Destacan el ritmo de los vanos, el bicromatismo de los materiales (ladrillo y piedra) y la portada principal, que remata con un cuerpo cuadrado sobre el que se colocó un reloj y, sobre él, un carillón construido en el siglo XIX. Es uno de los edificios con más historia de la capital y ha sido testigo de muchos hechos relevantes de la historia de España.
Ha sido rehabilitado para albergar la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid bajo proyecto de Ignacio Prieto y Ramón Valls, en colaboración con José Ramón Olaso y Rafael del Peral, modificado y ejecutado posteriormente.


Casa de la Aduana

(Situación)
Actual Hacienda. Edificio complejo policlaustral con una fachada continua a la vía, de influencia italiana.
De Sabatini, favorito de Carlos III y criticado por ser extranjero, aunque de mucha categoría.
Una fachada de 150 metros que da frente a un edificio muy complejo, con una composición en continuidad con un cuerpo superior sin apilastrado e inferior tripartito. Entrada principal con dos huecos que acompañan y balcón.
Un paño frontal que acompaña la calle.

Se construyó para Real Casa de la Aduana durante el reinado de Carlos III según proyecto del italiano Francisco Sabatini, que iniciaba entonces en Madrid su carrera como arquitecto de las obras reales.
Nació por tanto con una función administrativa que se refleja en la distribución racional de su planta, que gira en torno a tres patios, dos cuadrados en la parte delantera del solar y uno rectangular porticado al fondo, que da luz a la escalera principal situada en el eje del edificio, al final de un largo vestíbulo. Sabatini dotó a la fachada de un lenguaje potente pero sencillo que no acaba de abandonar el espíritu barroco, aunque empieza a expresar nuevas ideas. Destaca el cuerpo inferior del edificio (sótano, bajo y entresuelo), concebido como un gran zócalo almohadillado sobre el que descansan los dos pisos centrales. En el nivel principal alternan los frontones curvos y triangulares y, bajo el alero, un friso de modillones pareados remata el conjunto.
En 1846 pasó a ser sede del Ministerio de Hacienda. Entre las distintas obras que se han llevado a cabo en él destaca la que realizó en 1944 Miguel Durán Salgado, que integró en el conjunto un nuevo edificio que sustituía al contiguo palacio del marqués de Torrecilla, del cual se conservó la portada barroca atribuida a Pedro de Ribera.



Hospital General de Atocha


(Situación)
De Hermosilla, lo continúa Sabatini para terminarlo. Al final de la calle de Atocha, en un solar periférico que permite la construcción de un edificio grande de 7 patios. El mayor de ellos ocupa lo que cualquier manzana entera. Hoy en día es el Centro Reina Sofía.
Composición con espacios comunes en el eje longitudinal y otros específicos a los lados. Se trata de un hospital de la ilustración que tendría su frente en la Calle de Atocha.
Su organización quiere ser funcional respondiendo a las necesidades de cada zona (diferencias entre patios).
Lo que tenemos hoy en día es un edificio con la fachada de un edificio cortado y que quizás podría haber sido unificado. La solución actual (de Jean Nouvel) no afronta el problema distrayendo la atención con los ascensores de cristal.

Está construido sobre el solar del convento de Santa Catalina. En 1754 se creó la Real Congregación de Hospitales a la que se le encargó la construcción del Hospital de Madrid. La congregación pidió unas trazas a Ventura Rodríguez, que presentó dos años después y que no fueron aceptadas. Posteriormente, José de Hermosilla, capitán de ingenieros, fue el encargado del proyecto "cuyas obras empezó y dirigió hasta sacarlas fuera de cimientos y elevarla en algunas partes hasta el piso principal" escribió Antonio Ponz. Pero al subir Carlos III al poder, pidió a Francisco Sabatini que se hiciera cargo de las obras y les diera una mayor envergadura.
El proyecto de Sabatini superaba en dimensiones al Palacio Real y sirvió de modelo al Gran Hospital de París. Constaba de cinco patios, más otros dos encuadrando la iglesia, y la fachada principal estaba en la calle Atocha. En él conjugaba la idea de palacio-hospital-asilo frente al espíritu puramente sanitario del diseño de Hermosilla. Finalmente sólo se ejecutó la parte correspondiente al proyecto de Hermosilla y un ala de uno de los patios de Sabatini; concretamente la derecha, la que ocupaba la fachada de la calle del Doctor Mata. Aquí se acometió a principios del siglo XX una interesante reforma para adaptar el edificio a los nuevos servicios que exigía la Facultad de Medicina.
En el edificio se advierte una fusión del barroco italiano con la tradición escurialense (el patio de tres pisos con arcadas, las cuatro escaleras y las amplias galerías abovedadas). El conjunto proyectado quedó incompleto y, por tal motivo, el edificio tiene zonas poco comprensibles. Además, fue creciendo en altura a lo largo de su historia, con el recrecido de una planta en todo el conjunto y dos en la calle de Santa Isabel al convertirse en Hospital Provincial. El Hospital de San Carlos fue clausurado en 1965 y durante varios años estuvo abandonado.
Al ser declarado Monumento Histórico-Artístico, el Ministerio de Cultura inició la recuperación del edificio para convertirlo en el Centro de Arte Reina Sofía, según proyecto de Antonio Fernández Alba. Se construyó nueva la fachada a la calle Santa Isabel -se eliminó un nivel-, desapareciendo el paso existente y se sustituyeron las terrazas por cubiertas. En la reforma interior intervinieron distintos arquitectos y diseñadores, siendo inaugurada en 1986. Posteriormente, José Luis Íñiguez de Onzoño y Antonio Vázquez de Castro construyeron las torres de vidrio para los ascensores, con la inestimable colaboración de Ian Ritchie y Ove Arup, y remodelaron el entorno. En 1999 se convocó un concurso internacional para la ampliación del Museo Reina Sofía, que fue ganado por arquitecto francés Jean Nouvel. La ampliación consistirá en la construcción de tres edificios situados en la parte posterior, entre la Ronda de Valencia y las calles Argumosa y Hospital.



Palacio de Liria


(Situación)
De 1780, Ventura Rodríguez. Palacio de la Duquesa de Alba.
Arquitectura civil, un salto de etapa. Presenta una fcahada como el Palacio Real simplificado. Sobre una arquitectura de función doméstica se intenta resolver con elementos áuricos. Es barroca en su planteamiento.

Construido por el 3º duque de Berwick, Jacobo Fitz-James Stuart, es el mejor ejemplo de palacio para la nobleza que se conserva en Madrid, tanto por la calidad arquitectónica como por su espléndida colección de obras de arte y mobiliario.
El primer proyecto se encargó a un arquitecto francés, Guilbert, quien llegó a iniciar las obras aunque fue destituido por las numerosas anomalías que presentaba su trabajo. Se hizo cargo entonces Ventura Rodríguez, que evaluó junto a Sabatini las deficiencias provocadas hasta entonces y siguió adelante con las trazas generales, adaptando los dibujos y diseños de arquitectos franceses que enviaba el duque, que fueron en todo caso adecuados, modificados y ejecutados por Ventura Rodríguez, especialmente en los que se refiere a la fachada.
Las obras fueron costosas y estuvieron dificultadas por la ausencia durante las mismas del duque, que delegó en su hermano, el marqués de San Leonardo. Se desarrollaron fundamentalmente en la década de 1770 gracias a las rentas que el propietario recibía de América como duque de Veragua.
La planta es rectangular muy alargada con pabellones salientes en las esquinas, como en los edificios neoclásicos. Se distribuye a ambos lados de un eje central que marca la escalera principal, que no es la original del siglo XVII, como tampoco lo es la distribución de las habitaciones, que es fruto de la reconstrucción que fue proyectada por Sir Edward Lutyens y ejecutada por Cabanyes tras la destrucción casi total que sufrió el palacio en 1936 a causa del incendio provocado por un bombardeo. Anteriormente el mismo Lutyens había llevado a cabo otra reforma a principios del siglo XX. Los lados mayores de la planta acogen los salones representativos y estancias principales, unas orientadas a la entrada y otras al magnífico jardín trasero, de estilo clásico francés.
La fachada principal presenta un cuerpo bajo almohadillado como basamento del orden de pilastras y medias columnas que abarca dos plantas y enfatizan su sentido de barroco clasicista. El cuerpo central, se destaca mediante un ático rectangular sin frontón, que recuerda al esquema de las fachadas de los palacios reales de La Granja y Madrid. Los jardines y la verja de entrada, con sus particulares esfinges, son también de gran interés y se conservan casi intactos.
Junto a la entrada hay un interesante edificio para los Guardas del Palacio, obra atribuida al arquitecto Lutyens, que sería contemporánea de las reformas del palacio.


Palacio de Buenavista

(Situación)
De 1790, también de la Duquesa de Alba. De Pedro Arnal.
Hoy en día suplementado en una altura. Tetrástilo que quiere ser una fachada neutra en el entorno urbano. No se quiere simbolizar por la fachada sino por quien lo usa.

El actual Cuartel General del Ejército está formado por un conjunto de edificios entre los cuales destaca por su importancia y tamaño el palacio de Buenavista. Fue construido por el duodécimo duque de Alba, que compró en 1769 una finca situada en el lugar conocido como Altillo de Buenavista, que había tenido varios propietarios, entre ellos la Corona.
El duque encargó en 1770 a Ventura Rodríguez un proyecto de embellecimiento de los jardines en estilo clásico francés que no llegó a ejecutarse. El edificio existente se derribó para dar lugar a otro más suntuoso y acorde con el rango de la casa de Alba, que fue encargado por la decimotercera duquesa a Pedro Arnal, que ideó un palacio en el que sintetizaba esquemas italianos (planta rectangular en torno a un patio) y franceses (fachada abierta a un cour d'honneur en U) y abría su alzado urbano hacia el norte, dejando la de la calle de Alcalá como fachada al jardín. El cuerpo principal del edificio estaba formado por un gran rectángulo en cuyo centro se ubicaban dos patios, separados por un núcleo central de escaleras, que no llegó a construirse.
Las fachadas recibían un tratamiento sobrio, pero monumental, síntesis del barroco y del neoclasicismo en el que, sobre un basamento almohadillado, se disponían vanos con sencillos guardapolvos y se destacaba tan sólo la parte central con pilastras corintias y un remate con frontón triangular.
En 1777 se puso la primera piedra pero, con las obras avanzadas, el palacio sufrió dos incendios, en 1795 y 1796, que afectaron a su estructura y provocaron numerosas transformaciones, entre ellos la supresión del núcleo central de escaleras. Las intervenciones y modificaciones requeridas por los distintos cambios de uso fueron continuas a partir de aquel momento y se completaron posteriormente con la construcción de nuevos edificios.
En 1807 el Ayuntamiento lo compró a los herederos de la duquesa de Alba para ofrecérselo a Godoy, que no llegó a habitarlo, aunque para él se hizo un grandilocuente proyecto del que existe una maqueta. En la época de Fernando VII se quiso destinar a pinacoteca, con proyecto de Antonio López Aguado, pero finalmente el rey lo cedió al Ejército, que lo convirtió en Museo de Artillería y de Ingenieros. En 1847 se destinó a Ministerio de la Guerra y a partir de entonces se emprendieron obras de reforma y ampliación con proyectos de diversos ingenieros, entre los que destacan los edificios a las calles de Prim y Barquillo, obra de José María Aparici. La ampliación del ático, que altera la proporción del edificio, es posterior a la Guerra Civil. El grupo escultórico de la fachada es obra de Aniceto Marinas.


Palacio de Villahermosa

(Situación)
Hoy Museo Thyssen-Bornemisza. De López Aguado.
Fachada volcada al espacio público y que se abre hacia el interior. El resto de fachadas neutras.

El museo Thyssen-Bornemisza está ubicado en el antiguo palacio de Pico della Mirándola, que en 1771 fue adquirido por el duque de Villahermosa como residencia particular, no sin antes promover una profunda reforma. Se conservan proyectos para esta actuación de Manuel Martín Rodríguez y Silvestre Pérez, si bien fue finalmente López Aguado el encargado de acometerla en 1805.
Tuvo una planta casi rectangular, distribuida en torno a tres patios, con dos fachadas a la calle y la tercera al jardín. En 1973 fue adquirido por la Banca López Quesada que encargó a Fernando Moreno Barberá su reestructuración, en la cual se vació el interior, dejando sólo los muros perimetrales, y se añadieron tres plantas de sótanos. Posteriormente, Rafael Moneo volvió a reestructurarlo para albergar la importante colección de arte Thyssen-Bornemisza. Reorientó el edificio, situando el acceso principal en la fachada del jardín, y reorganizó por completo el interior en torno al patio central. Respetó el sistema de muros de la fachada norte, creó una serie de salas con muros perpendiculares y circulación periférica al Paseo del Prado y dejó una amplia sala en la fachada a la Carrera de San Jerónimo. Es de destacar el sistema de iluminación natural, a través del patio y lucernarios en las salas altas que permite regular la intensidad de luz. Próximamente el Museo será ampliado con los dos edificios colindantes de la calle Marqués de Cubas, 19 y 21.


Las casas del XIX se basarán en este tipo de fachada, a modo de presencia urbana unitaria.
El Madrid de Villanueva es más esta austeridad que lo que hizo él personalmente.

Paseo del Prado
Arquitectura vegetal en el borde de la ciudad.
Operación plural. Un elemento longitudinal que hacemos urbano no sólo con la vegetación sino organizándolo en función de los espacios que se crean en función de las calles que a él llegan. Tenemos así Recoletos al norte, Salón del Prado en el centro y Paseo del Prado al sur.

El Salón del Prado era un espacio circoagonal coronado con las dos fuentes dedicadas a Tierra y Mar (Cibeles y Neptuno) y al Sol en el centro (Apolo), hoy desplazadas hasta el centro de las glorietas y rompiendo la concepción original.

El Paseo del Prado se va estrechando y cambiando su sección en función de ese estrechamiento. Es aquí donde se plantarán las arquitecturas que tendrán la ciencia como protagonista: el Gabinete de Ciencias (hoy Museo del Prado), el Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico. Son los grandes elementos de la ciencia nueva. Se encargará de ellos Juan de Villanueva.

Lo que hoy se conoce como el Salón del Prado fue una vaguada sobre la que corría el arroyo bajo del Abroñigal (también llamado de la Castellana). Esta vaguada fue uno de los prados del Común de la Villa desde la Edad Media. Tenía dos partes: el prado de San Jerónimo, entre la calle de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo, y el prado de Atocha, desde el punto anterior hasta la Puerta de Atocha. Hasta el último tercio del siglo XVIII fue una zona rural y suburbana, cruzada por los caminos de los Jerónimos y el del santuario de Atocha.
El Conde de Aranda, bajo el reinado de Carlos III, encargó a José de Hermosilla el diseño para crear un paseo, en 1767. Es una de las reformas trascendentales de la capital y supuso la creación del primer gran eje viario, que posteriormente fue prolongado en distintas etapas y ha servido para articular los dos sectores más importantes de la ciudad: el casco histórico y el ensanche decimonónico.
Hermosilla trazó una forma circoagonal con tres puntos de referencia escultórica; las fuentes de Cibeles y Neptuno en los extremos y la fuente de Apolo en el centro. Empleó esta forma urbana heredada del barroco romano. El encargado del proyecto de las fuentes fue el arquitecto y fontanero mayor de la Villa, Ventura Rodríguez. La de Cibeles fue labrada por los escultores Francisco Gutiérrez y Roberto Michel (1781-1782) y la de Neptuno fue esculpida por Juan Pascual de Mena con la colaboración de su discípulo José Arias (1780-1782); la de Apolo se debe a Giraldo de Bergaz y la de las Cuatro Estaciones a Manuel Álvarez.
Además de las fuentes, Ventura Rodríguez complementaba el trazado con un inmenso pórtico de dos plantas para paliar las diferencias de nivel y servir de paseo cubierto con diversos locales como fonda y salas para conciertos, que nunca llegó a construirse.
Sin embargo, Carlos III no se conformó con la apertura del Salón, sino que lo ennobleció con edificios neoclásicos, convirtiéndolo en una zona científica, símbolo de la Ilustración y, más tarde, zona de paseo de los madrileños. Mandó construir el Museo de Ciencias Naturales (hoy Museo del Prado) y el Observatorio Astronómico, en el Retiro próximo. Fundó el Jardín Botánico y también mandó levantar la Fuente de la Alcachofa en Atocha y las cuatro fuentes delante del Jardín. Frente a éste, se construyó la Platería de Martínez, completándose así una espectacular reforma de este borde de Madrid.
En 2002 el equipo encabezado por Álvaro Siza ganó el concurso convocado para reformar los paseos del Prado y Recoletos.


Antes y ahora


Se ven las fuentes desplazadas. Ventura Rodríguez dibujará los espacios mostrando las fuentes. El espacio circoagonal que se ha perdido.
El conjunto de los 3 espacios dinámicos Recoletos, Salón, Paseo.
Hoy en día se pierde la continuidad inicial por el tráfico que soporta. El proyecto de Siza Vieira lo intenta recuperar.

Puertas de Alcalá, San Vicente, Toledo e Hierro

La Puerta de Hierro exterior a la ciudad y la de San Vicente reconstruida hace poco. Las veremos mañana.


miércoles 10 de diciembre
indice primer parcial
miércoles 17 de diciembre
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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Solo un detalle, en el retrato grupal de la familia de Felipe V, realizado por Louis Michel Van Loo, el futuro Carlos III (entonces Rey de Nápoles), no se encuentra a la izquierda, se encuentra (en nuestra perspectiva) hacia la derecha.

Atte.

José de Jesús Cepeda Lara

Juan dijo...

Muchas gracias por la corrección, acabo de editar el error.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Debo reconocer que el archivo iconografico que posees es muy hermoso y me encanta, espero nos puedas proporcionar mucho sobre los museos de Madrid

Jose de Jesus Cepeda Lara

Juan dijo...

Hola José de Jesus. Perdona que no haya contestado antes, pero como ya aprobé la asignatura el año pasado no estoy tan al tanto de lo que pasa en el blog como antes.

Las imágenes que he utilizado para ilustrar los apuntes proceden la gran mayoría de búsquedas en internet y la Guía del COAM (plantas y alzados de edificios madrileños). Algunas tuve que escanearlas de distintos libros porque no las encontraba de otro modo.

En realidad no voy a publicar nada más en el blog. Lo creé con el propósito de estudiar la asignatura y el objetivo ya está cumplido. Debería, eso sí, publicar una nueva entrada que quedase como portada definitiva.

Gracias por tu comentario y siento no poder proporcionar nada más (al menos en este blog) a los que visitáis el blog.

Un saludo.

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