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Apuntes Miércoles 6 de Mayo

| martes, 12 de mayo de 2009

6 de Mayo, Miércoles
Deconstrucción

Deberíamos plantearnos la transición entre la certeza clara de Rossi, su método, y la realidad contemporánea. Preguntarnos si sigue siendo válido. En la recuperación de los cascos históricos de los 70 y 80 sí se dio una aplicación válida.

La situación cultural después, a partir de los 90, con la caída del muro de Berlín y la URSS, ese sistema de certezas, todo cambia.
¿Qué sucede con todo entonces? Esa historia sí que ya la hemos vivido, tenemos ese recuerdo. La situación es de enorme complejidad. Se unen teorías matemáticas nuevas: fractales, caos, etc. Las tesis de Rossi se sienten incapaces de abarcar toda la realidad. Parece imposible una teoría capaz de explicar la totalidad.

La situación es variable, distinta. Las certezas han desaparecido. La arquitectura no tiene elementos claros, definitorios. Se produce una quiebra de sus elementos.
Soy incapaz de entenderlo todo. La incapacidad da como resultado que se desestime el intento, lo que produce un pensamiento débil, que nos viene a decir que ante el intento de comprender algo que se me escapa, vale todo.

Si ahora dialogásemos sobre la situación de la arquitectura actual, ¿encontraríamos una etiqueta? ¿Cómo explicaríamos nuestra arquitectura?

Deberíamos completar la frase del “todo vale” con “lo que es débil”, no es que valga absolutamente todo.

Ante la quiebra de los modelos universales de la arquitectura llegará a pensarse en directamente destruirlos.

Debemos ser precisos con la terminología a partir de ahora. Al hablar de deconstrucción deberemos distinguir entre:
1. Deconstrucción: Fragmentación – Combinación – Superposición
Destruye los modelos universales pero se trata de un método de proyectación. Es la consecuencia llevada a la arquitectura de estudios de filósofos destructuralistas que en el análisis de los estructuralistas dicen que la realidad del lenguaje es tan compleja que a un significante se le pueden asociar varios significados que se superponen entre sí.
Llevado a la arquitectura: es tan compleja la realidad que el fragmentarla en capas me permitirá analizarlas. El proyecto resultante será la yuxtaposición, superposición de estas capas diferentes.
Esto nos plantea un método que habrá que construir. La deconstrucción no condicionará nada, cada arquitecto usará una poética, una técnica, la teoría no implica nada.

2. Arquitectura deconstructivista: exposición con el título Deconstructivist Architecture en el MOMA (1988) cuyo comisario Philip Johnson reúne la obra de 7 arquitectos: Frank Gehry, Daniel Libeskind, Rem Koolhaas, Peter Eisenman, Zaha Hadid, Bernard Tschumi y Coop Himmelb(l)au. En lugar de buscar las vanguardias racionalistas, como los Five, se vuelven hacia los constructivistas soviéticos. De modo formal, la arquitectura constructivista es neoconstructivista.
Sí hay una relación entre ambos conceptos, los primeros experimentarán en la deconstrucción de la forma.

Eisenman sigue apareciendo, decíamos que era un agitador dultural.
SMLXL, de Koolhaas, un texto fundamental. Habla del problema de diferenciación de escalas, no se sabrá en qué momento se habla de una pieza de arquitectura o de una ciudad.

Veremos tres proyectos de deconstrucción.

Plaza de los Países Catalanes. Piñón y Viaplana, Barcelona 1981-83


Piñón y Viaplana junto con un joven Enric Miralles. En un solar al lado de donde se construirá la Estación de Sans.

El proyecto parte de cuál es el concepto de plaza. Ante la ausencia de referentes en el lugar, es un vacío urbano, surge el planteamiento de la plaza.
Entienden que una plaza es la suma de diferentes elementos que superpuestos nos dan la plaza: rambla (camino), elementos estanciales, elementos de juego, junto a dos pérgolas de tamaño diferente que sirven como elemento referencial de dimensiones y de relación con lo existente.
Inauguran un sistema de representación plana.


Pérgola cuadrada, ayuda a medir y establece cierto referente.
Otra rectangular y elementos dispersos con cierta coherencia.
Resultado: plaza sin elementos amables, un nuevo modo de entender la plaza que da lugar a lo que conocemos como “plaza dura”, que como siempre tendrá un montón de imitadores.


Se resuelve la idea inicial de “no lugar” que se ve colonizada por usos imprevistos.
Límite marcado con las esferas del suelo.
Biombo a modo de fachada de la plaza.
Fuente.
El resultado es un espacio público absolutamente nuevo.


La Villette. Bernard Tschumi, París 1982-89

El ejemplo que más claramente expresa esta arquitectura.

Una gran bolsa de suelo industrial dentro de la superficie que abarca el periférico de París.. Se plantea la construcción de un parque trasladando fuera los elementos fabriles (un matadero) que allí había. Dentro del “París de Mitterrand del 89”.
Se elimina casi todo dejando algún edificio con cierto valor: una estructura decimonónica en hierro a la que se dará otro uso. De matadero pasa a ser edificio cultural multiuso. El edificio tenía valor por sí mismo (Rossi) y merece el indulto.

Además del parque, una macroarquitectura (Ciudad de las ciencias y la industria) y una geoda (cine tridimensional).

El concurso lo gana Tschumi y aplica el proceso deconstructivo. Reconoce que no sabe lo que es un parque del siglo XXI. No sabe cómo va a ser pero sí lo que tiene que tener:
1. Zonas Verdes --> áreas
2. Recorridos --> líneas
3. Equipamientos --> puntos

Como final del proceso hay que superponer esas capas. Quedarán yuxtapuestas, cada una de ellas seguirá siendo reconocible en sí misma.
No es un resultado unitario, sino una superposición.

Zonas Verdes.
Geometrías elementales en vez de parterres, con color y textura propias, reconocible su individualidad. Con esculturas de enorme dimensión. Áreas marcadas y diferenciadas.

Recorridos.

Principalmente dos ejes. Uno materializado con una pérgola colgada ondulada. Fijémonos en la construcción, cómo se resuelve, su presencia. Indica movimiento frente a la línea recta. Atractiva figurativamente.
El otro recorrido vinculado al canal y resuelto con una pasarela. También con elementos oblicuos del repertorio personal de Tschumi.

Equipamientos.
Aplica un segundo proceso de deconstrucción.
Parte de que esos equipamientos deberían ocupar X m² en función de la superficie del parque. Se podría concentrar o dispersar esa superficie. Optará por lo segundo bajo control de la geometría.
Deconstruye esa superficie como una fragmentación, explosión controlada por la geometría en una retícula de 120 metros de lado. En cada uno de sus vértices un pequeño fragmento, una macla.


Alguno de los equipamientos, por su dimensión, se encargan a otros arquitectos: La ciudad de la Música de Christian de Portzamparc. En otra zona, la Ciudad de las Ciencias y la Industria de Adrien Fainsilber.

El resto serán las follies (locuras) que ocupan los vértices de la trama y con usos diversos. En ellas se aplica un tercer nivel de deconstrucción.

Tschumi parte de un cubo de 9 metros de lado, 27 cubos de lado 3. Recuerdan los experimentos de Eisenman. Cada uno es el resultado de la experimentación. Diversos entre sí, tienen en común la chapa roja de su exterior (contrasta el color en el parque), pero todos están resueltos de forma diferente conservando siemprela idea del cubo.
Algunos con un uso concreto y por tanto con sus instalaciones, carpinterías, exigencias… y otros no, esculturas, objetos diversos.
Uno de ellos se adapta a la Ciudad de la Danza, marcando el punto en que aparece. Por fuera del parque también uno resuelto con la ironía de un reloj tradicional.



Se han aplicado 3 niveles de deconstrucción.


Congrexpo. Rem Koolhaas, 1990-94

Se plantea a finales de los 80 principios de los 90. Inglaterra se unía al continente con el túnel bajo el Canal de la Mancha. Lille se convierte en nudo ferroviario fundamental en Europa, enlazando entre otras Londres con Berlín.

Se construye un nuevo barrio, Euralille, se encarga a Koolhass su diseño, en torno a ese ferrocarril.
En él una estación de alta tecnología, un centro comercial y un centro especial que quiere agrupar en una misma fábrica tres usos diferentes y que hará Koolhass.

El centro comercial es de Jean Nouvel. Vinculado a la construcción de 5 torres de las que se construyeron tres. Las operaciones de calado político sólo llegan a su fin si son rentables económicamente. Se pretendía la redefinición de la ciudad contemporánea, pero no se construyó tal cual. ¿Error de previsión? ¿Error estratégico? El resultado fue que el pretendido nuevo modelo de ciudad no funcionó.
¿Qué es la ciudad pues? ¿Lo que es apto para el ciudadano? ¿O lo rentable políticamente o rentable para las revistas? ¿Cuántas veces hemos oído hablar de Euralille?

Congrexpo: un auditorio, una sala de congresos y una sala de exposiciones. Koolhaas los yuxtapone en una única fábrica con forma de enorme huevo. En el borde de la ciudad existente pegado a las vías del tren.


Tres programas distintos y tres resoluciones distintas con una cubierta común.
La yuxtaposición es horizontal por adición: auditorio a la izquierda, sala de congresos en medio y a la derecha la sala de exposiciones.

Ya hemos visto contenedores: Mies, Pompidou, Sainsbury. Aquí los tres usos superpuestos, usables todos a la vez sin interferencias.

Por un lado mira a la ciudad y por el otro a las vías del tren.
Tres modos distintos de resolver la fachada.
La carga expresiva de la cubierta sólo apreciable desde el aire.
¿Es edificio o edificios?



Investigación de Koolhaas sobre los pliegues (continuidad suelo-techo) en el exterior del auditorio.
La zona central de congresos. Un edificio con muro cortina deconstruido, descompuesto. Envolvente plástica del pilar.
La idea unitaria que se intuía en los planos cojea en su materialización.


¿Qué podemos aprender de este tipo de arquitectura? Es nuestra contemporaneidad.
Pensemos en la velocidad del tiempo en arquitectura. En estas últimas clases, 30 – 40 años, todo lo que ha pasado. Todas las certezas que ha habido.

¿Es posible hoy en día que aparezca un libro fundamental? ¿O sólo nos queda el recurso de la experimentación?


De Introducción a la Historia de la Arquitectura (J.R. Alonso Pereira): [+/-]
29.3 LA DECONSTRUCCION Y SUS POSIBILIDADES METODOLÓGICAS
Por otro lado -y en una especie de huida hacia delante-, frente a la quiebra de los modelos universales de conocimiento se plantea su destrucción: su deconstrucción. En oposición dialéctica y polémica frente a cualquier idea de composición arquitectónica, la deconstrucción se plantea como destrucción de los modelos universales, si bien en su proceso de experimentación abre nuevas posibilidades metodológicas a la arquitectura contemporánea.

La utopía estructuralista había planteado el problema de la arquitectura como un sistema englobado dentro de otros sistemas, donde el hecho arquitectónico se manifiesta como mensaje y como soporte de mensajes, no como cuerpo autónomo e independiente, y debe ser abordado dentro de un sistema general y en relación con las otras partes que configuran este sistema. Ejemplo de esto son los proyectos de Peter Eisenman de los años setenta en los que, basándose en criterios semióticos y lingüísticos, manifiesta una intención investigadora y experimental constante.

En los años ochenta, con base en la obra teórica de Derrida y en dicha utopía estructuralista, se plantea la experimentación como método de lectura y como proceso de fabricación de la forma y de deconstrucción del lenguaje y la arquitectura a base de un triple proceso consistente en fragmentar, combinar y superponer. A su vez los nuevos principios de diseño conllevan el olvido de ejes, proporciones y simetrías, o de predominios y totalidades controladas, de modo que —en una especie de nueva mecánica combinatoria-, la nueva arquitectura surja como reagrupación de los fragmentos de una explosión.

De todo ello se presenta como ejemplo paradigmático el parque de la Villette (1984) de Bernard Tschumi, en cuanto desarrolla el proceso deconstructivo en tres niveles sucesivos.

Ante el planteamiento de un Parque del siglo XXI, Tschumi responde con la duda o la manifestación de la imposibilidad de su conocimiento: no sabe lo que es. Pero sabe que consta al menos de tres contenidos diferenciables: recorridos, zonas verdes y equipamientos. Pues bien, el Parque no será la composición de los tres contenidos, sino la deconstrucción de ellos por superposición de sus tramas concebidas y desarrolladas independientemente.

Así tendremos la trama de los recorridos, la trama de las superficies vegetales y la trama de los puntos o equipamientos. La primera, vertebrada por dos ejes principales que se apoyan en las entradas principales al parque; la segunda, que -desprovista de connotaciones tipológicas conocidas: la alameda, la glorieta, el parterre, etc-, supone la inclusión aleatoria de figuras geométricas simples: cuadrado, círculo, triángulo..., cada una destinada a un uso botánico diferente; en tanto la tercera verifica un nuevo nivel deconstructivo.

Manifestando la imposibilidad de conocer los equipamientos concretos del Parque, Tschumi solo se apoya en los standares superficiales que le permiten conocer cuánta -pero no cómo- ha de ser la superficie cubierta y descubierta destinada a equipamientos. Concentrada ésta en un punto, la operación deconstructiva la hace estallar y distribuye los fragmentos de la explosión en vértices isótropos que ocupan los nudos de una malla dispuesta aleatoriamente en la superficie del Parque, como trama puntual ortogonal.

A su vez en cada uno de estos nudos aplica por tercera vez la metodología deconstructiva, en tanto supone cada uno de ellos como un punto geométrico determinado por un macrocubo de 9x9x9 m., subdividido en 27 cubos menores. Pero de ellos no mantiene el volumen, sino solo las aristas, y aún de ellas tan solo aquellos fragmentos que -en la línea de la explosión mencionada- sirven de soporte a los fragmentos del naufragio que a cada nudo -a cada locura o follie- correspondan con un cierto juego aleatorio de resultados plásticos y escultóricos brillantes. Así una follie será una clepsidra; otra será una guardería o una biblioteca infantil; otra centro de información; otras serán restaurantes, cafeterías, etc., ejemplificando todas su metodología de locura combinatoria y espacios antijerárquicos.

A su vez Tschumi y los primeros arquitectos deconstructivos recurren formalmente a las vanguardias históricas, pero no a las conocidas y manidas del estilo internacional, sino a las formas lingüísticas del constructivismo ruso, de forma que algunas de sus obras pueden ser calificadas de neo-constructivistas, con la posibilidad de equívoco verbal que a muchos lleva a confundir métodos y lenguajes.

Porque la deconstrucción no es lenguaje, y menos un lenguaje unívoco. Y ello puede comprobarse comparando otras obras de Tschumi, como la Opera de Tokio, con sus nuevos principios de desarrollo en planta, o como la placa homogénea de Estrasburgo; o las obras de otros autores, como la plaza de Sans en Barcelona (1984) de H. Piñón y A. Viaplana, la nueva arquitectura de P. Eisenman -los llamados trabajos corales o choral works-, o la obra pluriforme de D. Libeskind, Zaha Hadid, o E. Miralles y C. Pinos. Finalmente, R. Simouné y el museo Picasso de París señalan el límite entre deconstrucción e interiorismo.

Todo ello nos viene a presentar la Deconstrucción como la destrucción de los modelos universales, pero también como la última metodología posible al final del milenio.



martes 5 de mayo
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martes 12 de mayo

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3 comentarios:

Meritxell dijo...

muy interesante!! el metodo de descontructivismo!

Anónimo dijo...

Que bueno esta tu blog amigo, saludos desde monterrey mexico

www.tsiete.com.mx

Juan dijo...

Saludos para ti también :)

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