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Apuntes Miércoles 10 de Diciembre

| martes, 16 de diciembre de 2008
Miércoles 10 de Diciembre
 
 
El Madrid de Carlos III

Felipe V, 1700-1746
Fernando VI, 1746-1759
Carlos III, 1759-1788
Carlos IV, 1788-1808
 
Las generaciones Académicas: 1 Fundadores, 2 Directores, 3 Maestros, 4 Los Tenientes
 
La creación de la Academia nos permite estudiar mejor los arquitectos de la época en función de sus generaciones y no tanto en base a los periodos monárquicos.
 
1. Italianos:
- Juvara.
 
- Sachetti
- Bonavia
- Carlier
- Marquet
 
2. Los Directores:
- Ventura Rodríguez
 
- Hermosilla
- Diego Villanueva
- Sabatini
 
3 Los Maestros:
- Juan de Villanueva
 
- Haan
- P. Arial
 
4. Los Tenientes:
- Silvestre Pérez
- C. Moreno
- López Vázquez
 
En 1734 se incendia el Alcázar. En términos arquitectónicos Felipe V fue respetuoso con lo que había, pero era el pretexto para el arranque de una nueva era. Realizará los tanteos necesarios para la fundación de la Academia, que empezará a tramitarse con él aunque no se fundará hasta 1752 ya reinando su hijo. Tomará el nombre del rey que la funda, Academia de San Fernando.
Durante mucho tiempo la Academia revalidó los títulos de arquitecto impartidos en la universidad, y aun queda vivo algún arquitecto que revalidó su título en busca de cierto prestigio.
Dentro de las academias, la de Bellas Artes es la más tardía, siendo la primera en fundarse la de Lingüística en 1714.
 
Por qué tardó tanto es un tema a discutir pero por ahora a constatar.
El apogeo del barroco hacía difícil que la idea cuajara, no por falta de voluntad real (del rey) pero sí de los profesionales.
La Academia significaba regular el lenguaje de las artes, enseñar arquitectura y regular la arquitectura que se hace. Esto supone tener las cosas muy claras, aun hoy en día hay quien asegura que la arquitectura no se puede enseñar.
 
Las primeras generaciones admiten que se puede enseñar y empiezan a hacerlo. Muchos eran italianos y franceses, fuera de la "congregación" de profesionales. No están comprometidos con el gremio y además trabajan para el rey, son sus hombres de confianza. La labor de control de la arquitectura que se haga que podrán ejercer tampoco será mucho dada la acumulación de trabajo que tenían personalmente trabajando para el rey.
 
Una generación más joven se hará cargo, ya todos (casi) españoles: Ventura Rodríguez, Hermosilla, Diego Villanueva. Tienen alrededor de 35 años lo que les permitía un nuevo impulso inicial. Estos ya controlarán la arquitectura que se hace en todo el reino, hasta en América.
 
El control se hará más patente con Carlos III. Primero de la arquitectura pública y después del resto. Para ello se debían enviar a la Academia todos los proyectos que antes de realizarse debían ser aprobados (Lois Monteagudo en Santiago). La Academia tenía potestad para exigirlos, corregirlos e incluso sustituirlos. Por eso muchos de los proyectos neoclásicos son de papel, la Iglesia Parroquial de Mugardos de Silvestre Pérez por ejemplo, que no se llegará a construir ya que los vecinos hicieron lo que tenían proyectado originalmente.
 
Todo se hará más fácil cuando haya más gente formada, con los Tenientes de la Academia.
 
Así podemos hablar de las distintas generaciones, y a la vez de una variación de estilos. Del barroco final de las Sevilla, Compostela, etc., aparecerá un barroco clasicista, europeo. Juvara, Sachetti, Bonavia, Marquet pertenecen a esta corriente.
 
Los fundadores partirán de él, del barroco europeo. Los siguientes supondrán la transición al clasicismo. La tercera generación (Juan de Villanueva) al Neoclasicismo y la cuarta al Clasicismo Romántico ya incluso muy entrado el XIX.
 
Podemos clasificarlos:
Fundadores: Felipe V
Directores: hasta Carlos III
Maestros: Hasta la Revolución Francesa.
 
Hoy veremos hasta Carlos III excluido.
 
Felipe V y su Familia


El retrato se sitúa en un marco arquitectónico. Muestra la arquitectura que se quiere conseguir, muy distinta de lo que se hace en ese momento (Pedro Ribera). Arquitectura con columnas clásicas en composición académica: centrado el cuadro en la reina con el resto de coronas a un lado y a otro. Es la pintura anticipando la arquitectura.
Hasta 1734 la arquitectura sigue siendo la misma pero empieza a haber debates.
 
Grabado de Logier
Se acudirá a Vitrubio, Palladio o Perrault, e incluso a libros nuevos Chambers y Logier, para tener una base clásica.

El Alcázar y el nuevo Palacio desde el Puente de Segovia

Al arder el Alcázar se plantea hacer otra cosa, el rey es libre de hacer algo nuevo, distinto. Se recaban proyectos. Pedro Ribera, no se sabe si de motu propio, presenta uno en 1735. Nadie se plantea salvar el antiguo, todos están de acuerdo en su sustitución completa. Esto no sucederá con la Plaza Mayor que tras sus incendios se remodelará pero no se partirá de cero.

Proyectos de Ribera (1735) y Juvara (1735)
Ribera plantea un palacio grande donde quepan todas las necesidades para que no anden desperdigadas por la ciudad. Planta poco habitual, un cuadrilátero acompañado de otros cuatro. Nadie se planteó construirlo.

El rey quería traerse arquitectos de fuera (Italia), los mejores. El mejor italiano del momento es Juvara, que trabajaba en ese momento en el norte de Italia. Consiguen que vaya a Madrid, lo que fue clave para el cambio que se produjo. Murió en poco más de un año desde su llegada pero con él se planteó la cota de calidad que deberá haber en Madrid.

Su proyecto del Palacio presenta planta multiclaustral, mejor articulada que la de Ribera. Es un edificio tan plural que no cabe en el solar del Alcázar, por ello plantea situarlo salvando la vaguada al norte del castillo incendiado, donde actualmente se encuentra el Templo de Debod. También se tantea su ubicación en el Retiro. El rey no lo admite ni siquiera a discusión (locus, permanencia-cambio, Rossi™).

Juvara muere y la respuesta la dará uno de sus discípulos, Sachetti. Se acepta la permanencia y un nuevo palacio en el mismo lugar.

Como el proyecto es imposible que cupiese se plantea una pieza que sí lo haga.

Palacio de la Granja

Foto de Magerit en Flickr

(Situación)
Otro palacio de Juvara que representa la transición. Fachada con un gran orden enfrentada a la realidad vegetal y que enmascara parte de la obra de Felipe V encargada a Ardemans: un cuadrilátero con 4 torres (capadas por Juvara). Es a la manera de los Austrias que en 12 años se amplia con dos alas, una de formas castellanas y otra italiana.
Se plantea una capilla (después modificada por Sabatini), una fachada unitaria (lo que es de Juvara) que envuelve el casón de los Austrias, y enormes jardines.

Colegiata de la Granja

Terminada años más tarde por Sabatini, parece bávara o checa. El academicismo no entrará de golpe, sino a base de tanteos.

Patios de la Granja y la Colegiata

Jardines

Planta general de todo el conjunto.

Palacio Real
Obra que no deja de ser barroca pero que se plantea otras formas. Más alto y potente. Tal y como es si tuviese dos patios daría problemas de cimentación dado el barranco trasero por lo que se opta por un espacio central único.
Rectángulo potente articulado en una doble crujía a este y oeste, una ventilada al exterior y la otra al espacio central interior.
Piezas especiales en la crujía sur.
Resalte de las formas.
Ciertas sutilezas producen fachadas distintas en cada orientación: zócalos de cantería en el barranco oeste, fachada más urbana a oriente, frontal ceremonial, y la norte con la presencia del elemento litúrgico.

Obra simple en su concepto inicial y compleja en su desarrollo, en un barroco europeo más clásico que lo que se hacía antes.

Para Carlos III será demasiado barroca (antigua) esa fachada. El Palacio de termina en 1764. Aquí en el palacio se planteará el debate académico: lo más moderno del barroco será anticuado para Carlos III.

Fachada Oeste

Cambia totalmente la imagen que teníamos, el zócalo elimina el barranco.


martes 9 de diciembre
indice primer parcial
martes 16 de diciembre

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Varios Primer Parcial

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Varias cosas que me han enviado.

Primero un plano con las murallas de Madrid que José Ramón mostró en clase un par de veces y no había sido capaz de encontrar. Me lo envió Hanoi hace días, y la verdad es que se me pasó el publicarlo (perdona Hanoi):


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Y un paquete con diverso material enviado por Julio con planos, documentos, imágenes... todo referente al primer parcial excepto alguna cosilla. Para mirar con calma (si hay tiempo), sobre todo alguno de los documentos.

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Muchas gracias Hanoi y Julio!!!
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Iglesias Madrileñas del siglo XVII

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Quizás un poco tarde, pero aquí dejo un escaneado del libro:

Iglesias Madrileñas del siglo XVII
Bonet Correa, Antonio
Madrid: Instituto Diego Velázquez, 1984

Las ilustraciones no han quedado demasiado bien (las páginas finales) porque el scaner de la biblioteca en modo A3 no soporta el modo "foto" (o no lo he sabido configurar) y por tanto van en modo "ilustración".

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Apuntes Martes 9 de Diciembre

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Martes 9 de Diciembre

Comenzamos la clase con un resumen de lo visto el día anterior:

El barroco se inicia en Roma justo cuando comienza el reinado de Felipe IV. El barroco español no será el italiano. En el Baldaquino se da la confluencia de las artes en la arquitectura. En España esto se nos queda corto, sin figuras de la talla del barroco romano. La fachada del Alcázar es en lo que más se trabajó y no alcanzará la altura de lo que allí se hacía.
Velázquez: misma edad que Bernini y Borromini.
Arquitectos en España: Juan Gómez de Mora.

Palacio del Retiro: no es de Gómez de Mora, arquitectura tardía que parece del XVI. En su época parece buena. En el barroco habrá más artes que sobresalgan y la arquitectura no destaca. El Retiro sirve para ver cómo se entiende el estilo en España.

Planta del Palacio del Retiro
: anterior a Versalles, planteado con una función similar a él. Grandes patios. Teatro, Salón de los Reinos (hoy base del Casón del Buen Retiro).

Plaza Mayor: ya en el XVIII, neoclásica con Juan de Villanueva.

Cárcel de Corte: la escalera articula los patios. Tipología reformada con un concepto dinámico, barroco. En términos de piel está muy lejos del barroco italiano. Obra emblemática de la 1ª época de Felipe IV, contemporánea del Baldaquino de Roma.

Casa de la Villa: suma de actuaciones distintas: trazas tardoherrerianas hasta el apogeo del barroco con la doble portada de Ardemans.

Arquitectura Religiosa: la arquitectura más sobria de los carmelitas.

Monasterio de la Encarnación: de Juan Gómez de Mora, arquitectura seca, limpia, de influencia herreriana. Elementos esculpidos y fenestrados en fachada.

Santuario de la Virgen de Atocha: de Gómez de Mora, juego atractivo de la fachada telon que enmascara las irregularidades interiores. Retablo sacado al exterior, falso que responde a tres realidades.

San Bernardo (Noviciado): no tanto para los jesuitas como para el pueblo, universidad abierta. Será sede de la Universidad Central. La iglesia se quedará como paraninfo.

Colegio Imperial: claustro adosado a la iglesia que se extiende por la manzana de forma irregular. Claustro más patio casi repitiendo el anterior. Allí se pondrá la Escuela de Arquitectura.

Aquí lo dejamos el miércoles pasado.

Colegiata de San Isidro
(Situación)
De Pedro Sánchez y continuada por el Hermano Francisco Bautista a su muerte. Es importante a nivel europeo por tres temas: formal, tipología y cúpula.


















El Gesú de Vignola

Supone una base tipológica en toda Europa. Es la respuesta a la primera vez que se plantea una iglesia jesuítica. Arquitectura símbolo de su época, se trata de un templo congregacional, para mucha gente, acorde con el Concilio de Trento (Contrarreforma). El primer templo de la contrarreforma será la Catedral de Milán, reformada bajo el auspicio de San Carlos Borromeo.
Las temas que se debían solucionar eran tres:
- Preeminencia de la Eucaristía
- Sala de reuniones
- Separación de fieles (jerarquía)

Vignola se plantea la conjunción de su ego como arquitecto y la necesidad de plegarse a un programa: él quería hacer un templo centrado, verticalizado, y en el fondo lo hará.

Se trata de un espacio central amplio rematado por 4 espacios satélites copulados, que es lo que quería hacer él. Pero le piden otra cosa, un templo amplio, con preeminencia para la eucaristía (predicación + eucaristía que da sentido a todo) y jerarquizado.
Vignola mantiene su artisticidad añadiendo una exedra (punto de partida de la arquitectura cristiana) como cabecera y alargando un brazo del transepto como gran salón de predicación (se predicará desde su mitad). La jerarquía se plantea todo a lo largo: por ejemplo las capillas de la nave son diferentes a las que continúan hacia la cabecera (huecos para absorber los empujes de la bóveda).

Se tomará el Gesú como base tipológica, casi un modelo. Nadie lo hará con la claridad de Vignola, por eso no será modelo pero sí base tipológica. San Jorge en Coruña es de este tipo.


La Clerecia de Salamanca, de Juan Gómez de Mora.
No hay una exedra sino una cabecera cuadrada a la española. No existe la jerarquía de capillas según se avanza longitudinalmente, la 4ª es igual alas anteriores. Se eliminan los espacios satélite cupulados. Se cumplen los requerimientos funcionales pero no los de modelo.

San Isidro
Propuesta mucho más interesante. De medidas es más o menos igual que el Gesú, con la misma tremenda anchura.
- Se añade un atrio, un nártex de distinta altura de la nave y que separa el templo de la calle.
- La sala se organiza claramente de forma distinta con alternancia de tres espacios grandes y dos menores frente al paño uniforme que presenta el Gesú y otros templos por Europa. El de Madrid se trata de un verdadero salón de predicación con un centro propio, un elemento transversal y un ritmo que lo acompaña. En los otros casos es sólo una nave que precede a otras cosas.
- El transepto se hace mayor y con sentido propio, acompañando tridimensionalmente la cabecera.

Se convierte en modelo de amplia difusión en España y América.

Sección: formalmente utiliza una escala monumental elaborada.

Cabecera: en tres partes (lateral izdo., centro y lateral dcho.) rompiendo la frontalidad única. Esto se perdió en el XVIII, en su momento era una poligonal que creaba una figura y no sólo un frente, como en el Escorial.

Decoración barroca con formas propias, un orden propio en el capitel. Modillones que sujetan la cornisa.





Cúpulas del Gesú, Escorial, San Pablo (Londres), Cúpula Encamonada


La cúpula de San Pedro es de 42metros de diámetro, mucha cúpula, planteando un gran problema estructural al querer parecerse como la del Panteón.

La del Escorial es una cúpula sincera, toda de piedra, lo que se ve desde fuera es lo que se encuentra en su interior.

También es sincera la del Gesú, y ya no volverán a hacerse de ese modo.

La cúpula de San Pablo es una cúpula de tres hojas y muy falsa en cuanto a alturas interior y exterior. Se trata de un cono estructural que resiste la exterior y del que cuelga la interior. Por supuesto mucho menor que la de San Pedro.Estas falsas cúpulas se multiplicarán hasta el XIX.

En España se utilizará la cúpula encamonada, a base de barras de madera: teatral, barata y efímera. Revestidas interior y exteriormente con el acabado adecuado. Hay sinceridad en cuanto a lo que muestran desde fuera y lo que se ve dentro. Son un invento de Bautista para solucionar de una vez la cúpula de San Isidro, tratándose en principio de una solución provisional.

Esta solución para una cúpula de 20 o 22 metros de diámetro se hará modelo para cualquier cúpula de cualquier dimensión de cualquier convento o iglesia de Madrid.

San Isidro tiene trascendencia por ser respuesta específica a una base tipológica y tendrá sus ecos en la arquitectura española, y también respuesta al tema de la cúpula.
La iglesia fue proyectada por el jesuita Pedro Sánchez hacia 1620, siguiendo el modelo de la iglesia del Gesú de Roma. Las obras comenzaron en 1622, dedicado el templo a San Francisco Javier. Al morir Pedro Sánchez, se hizo cargo de las obras el Hermano Bautista ayudado por los hermanos Pedro Ferrer, Juan de Haro y Andrés Sánchez.
En 1769, tras la expulsión de los jesuitas, la iglesia quedó convertida en colegiata y se dedicó al patrono de Madrid. Fue entonces reformada interiormente por Ventura Rodríguez, que proyectó un nuevo presbiterio y el retablo del altar mayor.
Se le concedió la categoría de catedral con carácter provisional al crearse la Diócesis de Madrid-Alcalá en 1885, categoría que perdió en 1992, al ser consagrada la Catedral de la Almudena.
Tiene planta de cruz latina, con una sola nave y capillas laterales, el crucero destacado y la cabecera es plana. Las capillas alternan las formas cuadradas y rectangulares y están comunicadas entre si. A los pies se encuentra el atrio flanqueado por las dos torres laterales. El tratamiento del espacio interior es de gran riqueza visual, tanto por la estructura y ritmo de las capillas y tribunas, en las que se combinan vanos adintelados y de medio punto, como por la rica decoración realizada por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII y la cúpula encamonada, obra del Hermano Bautista.
La fachada principal está situada a los pies de la iglesia y se abre con un pórtico de vano serliano enmarcado por órdenes gigantes de columnas y pilastras corintias entre las que existen ventanas y balcones, que dan a la fachada un cierto aire civil y palaciego. Sobre ella, dos torres de planta cuadrada que no llegaron a terminarse.
En 1936 fue incendiada, produciéndose la destrucción casi total de las cubiertas y el derrumbamiento de la cúpula central, siendo reconstruida y restaurada después de la Guerra Civil por Javier Barroso, quien aprovechó para realizar el remate de las inconclusas torres.

San Antonio de los Portugueses


(Situación)
De Pedro Sánchez.
Nos interesa por incluir un elemento elíptico, una capilla. Viendo su planta e interior podríamos decir que es tan barroco como en Italia, pero no es cierto.
La planta es contemporánea de otras obras de Vignola (Iglesia de San Andrés, Sta. Ana de los Palafreneros donde ya hay elipsis) y la decoración es posterior. Continuidad entre planta, tambor y cúpula permitirá una decoración continua. No hay elementos verticales, quedan anulados. Sin arquitrabe ni friso, se ve la cornisa porque no queda más remedio. Todo va acorde a los pisos de ascensión al cielo que pretende la decoración pictórica. Pero esta decoración se realiza 50 años después de su planta.

Es fundación de Felipe III que, a través del Consejo de Portugal, estableció en 1606 el hospital y la iglesia de San Antonio para atender a los súbditos portugueses residentes en Madrid. En 1689, tras la separación de Portugal, el hospital pasó a depender de la comunidad de alemanes.
Es interesantísima la iglesia, tanto por los elementos arquitectónicos como por la decoración pictórica de sus paredes y cúpula, que cubren un espacio ovalado formando un todo unitario. Esta impresión de unidad y de espacio irreal que recibe el que entra en ella se ve reforzado por la presencia de la gran cúpula oval, decorada con arquitecturas fingidas y escenas de la Apoteosis de San Francisco de Paula de Francisco Ricci y Carreño de Miranda, respectivamente, que intentan suplir la pobreza de los materiales mediante esos elementos decorativos. Los muros curvos fueron asimismo decorados sin apenas solución de continuidad por Lucas Jordán con escenas de la vida de San Antonio. El retablo mayor es obra de mediados del siglo XVIII, del arquitecto Miguel Fernández con el escultor Francisco Gutiérrez.
Las obras de la iglesia, dada su complejidad, fueron revisadas y replanteadas por Juan Gómez de Mora, quien además redibujó la fachada. Ha sufrido diversas restauraciones e intervenciones que han mantenido y recuperado este magnífico ejemplo del barroco madrileño.
La Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, cuyo edificio es anexo a la iglesia, fue fundada en 1615 para atender y dar alimento a los pobres, con la tradicionalmente conocida "ronda del pan y huevo". Tuvo otras sedes anteriores a ésta, edificio que fue construido en la década de 1880, seguramente por Ruiz de Salces, quien, una vez acabada la obra proyectó la reforma de las fachadas de la iglesia, intentando armonizarlas con el edificio recién acabado. Es una interesante obra de ladrillo de planta triangular que alberga las dependencias de la Hermandad y del Colegio de la Purísima Concepción. La disposición racional y rítmica de los vanos sólo queda matizada por una molduración de los guardapolvos en arcos conopiales muy rebajados.


La arquitectura es un aparte más de una obra total que incluye pintura, escultura e incluso música.

Capilla Mayor de San Isidro


(Situación)
Junto a la Iglesia de San Andrés, para la tumba del patrón de Madrid. Paralelepípedo ciego sobre el que se monta el elemento destacado, la cúpula. Un juego propio español.
En el exterior modillones en la cornisa, balaustrada, pináculos dobles en esquinas. Encima la cúpula encamonada con linterna montada sobre tambor sobreelevado con ático.
Se trata de una síntesis de las dos obras anteriores.
La decoración es nueva finalizada hace unos diez años.

La iglesia parroquial de San Andrés data de finales del siglo XV. A ella se adosaron la Capilla del Obispo de Plasencia en el siglo XVI y la capilla funeraria de San Isidro en el XVII.
Poco después de la canonización de San Isidro, en 1622, el Ayuntamiento acordó levantar una capilla que acogiera sus restos. En 1629 se encargó un primer proyecto al maestro mayor, Juan Gómez de Mora, que concibió la capilla como un edificio independiente, con gran lujo y riqueza ornamental que no se ejecutó. En 1642 se convocó un concurso para la construcción definitiva, que ganó Pedro de la Torre. Este último arquitecto proyectó una capilla con tres cuerpos aneja y con mayores proporciones que la iglesia de San Andrés. Las obras comenzaron en 1643, pero quedaron interrumpidas siete años más tarde.
A partir de 1657 el encargado de continuar los trabajos fue José de Villarreal, que modificó las trazas primitivas respetando la idea inicial. La planta de la primitiva Capilla de San Isidro estaba resuelta con una sucesión de tres espacios cuadrados en disposición perpendicular a la iglesia. Hoy está totalmente modificada después del incendio sufrido por el conjunto en 1939, por el que desapareció la antigua Iglesia de San Andrés.
Posteriormente se remodeló el espacio interior para adaptarlo al uso de parroquia y se construyó la sacristía y el despacho parroquial en el solar de la iglesia. Sólo se salvó la estructura exterior de la Capilla, con unas fachadas donde se alterna el ladrillo visto de los paramentos con la piedra de las portadas y destacan las pilastras adosadas en las esquinas y la gran cúpula encamonada que corona el espacio principal. En el incendio desapareció toda la riqueza del interior barroco.
Después de la Guerra Civil se inició la restauración de la cúpula, se tapió el espacio principal, que hoy conocemos como Capilla de San Isidro y se adaptó el resto. Fue abierta al culto en 1966. Finalmente, el arquitecto Javier Vellés, en colaboración con María Casariego y Fabriciano Posada, realizó una reconstrucción del interior, utilizando los pocos fragmentos conservados y algunas fotografías anteriores al incendio de 1936. Por esta intervención recibió el premio de Restauración del Ayuntamiento en 1990 y el premio Europa Nostra en 1991.


Hasta aquí el Madrid de Felipe IV.

Con Felipe V se producirá el gran cambio, pero sus primeros años son de continuidad y sublimación de lo anterior. El barroco llega a sus máximas cotas con las escuelas sevillana, Valenciana, Compostelana, Napolitana, Castellana, etc., llegando a interesar fuera de España.

Portada del Hospicio


(Situación)
De Pedro Ribera. Emblema de la arquitectura de esta época, por lo que es y por lo que significa, sirve para entender otras arquitecturas, paradigma pues de la arquitectura. Tiene el mismo papel que la fachada del Obradoiro (que es de 1738-50).
Utiliza una base existente, un caserón, el hospicio. La actuación en su portada nos lleva a concentrar toda nuestra atención en un solo punto (planteamiento escenográfico, el resto no interesa), creándose un abigarramiento en ese punto y desnudez en el resto. Como si de un mago se tratase consigue que prestemos toda nuestra atención donde él quiere.
El hueco predomina sobre el resto, pero no nos da esa sensación. Son elementos de iluminación.
Piedra que parece tela.
Unas pilastras rotas, estípites en vez de columnas salomónicas. Entablamentos rotos. Cadevas, tapices decorativos.

El edificio, plantas y vistas. El edificio no se llegó a completar pero se hace el esfuerzo de rematar la fachada frontal. Balconadas sobre una planta 1ª fenestrada, con la exageración de la portada.

El Hospicio lo fundó en 1668 la Congregación del Santo Nombre de María en unos locales de la calle de Santa Isabel y se trasladó hacia 1674 a unas casas de la calle de Fuencarral, bajo el patrocinio de la reina gobernadora Mariana de Austria. La construcción actual data mayoritariamente del siglo XVIII y fue impulsada por el marqués de Vadillo.
La importancia de la institución del Hospicio quedó reflejada en el magnífico complejo organizado por Ribera, en el que nuevamente conjugaba la sencillez de las líneas generales con la profusión ornamental de la portada. Ésta, esculpida por Juan Ron, es el mejor prototipo del barroco madrileño y resume en ella la simbología del edificio, dedicado a San Fernando. La presencia de óculos, florones, estípites, guirnaldas y cortinajes se articula con un dinamismo y profusión que perturba el espacio, pero con gran armonía. La capilla fue trazada por José del Arroyo antes de 1695.
A principios del siglo XX el edificio estaba en una situación ruinosa y se decidió derribarlo, pero la Sociedad Central de Arquitectos, apoyada por la opinión pública, consiguió paralizar la demolición. Los restos (fachada, primera crujía y capilla) fueron declarados monumento nacional en 1919 y adquiridos por el Ayuntamiento de Madrid, que encargó a Luis Bellido la restauración y rehabilitación para Museo y Biblioteca Municipal. Bellido afrontó este trabajo respetando lo conservado y adaptando el resto a las nuevas actividades.
Ha sido posteriormente rehabilitado, especialmente después del traslado de la Biblioteca Municipal al Cuartel del Conde Duque, momento en que el arquitecto Joaquín Roldán recuperó el espacio de la capilla para sala de arte y de conferencias, y en 1995 fue restaurada la portada, bajo la dirección de los profesores de petrología José María García de Miguel y Lázaro Sánchez Castillo.


Cuartel del Conde Duque


(Situación)
De Pedro Ribera con modificaciones de Ardemans. Una fábrica muy larga con tres patios. Al exterior solo se destaca la portada.
Aquí no hay estípites sino elementos rústicos en las pilastras. Toda la carga del edificio se concentra en ella.

El Cuartel es uno de los edificios de mayores dimensiones de la capital. La planta, organizada funcional y racionalmente en largas crujías de bóvedas de ladrillo formando tres patios-plazas rectangulares, sigue un esquema que tiene su origen en la ingeniería militar francesa. Las fachadas están compuestas con gran horizontalidad a base de una sucesión rítmica de vanos, sólo interrumpida en la planta baja de la fachada principal por pequeños óculos en los espacios intermedios y la grandiosa portada. Ésta se resuelve en piedra, con un orden rústico envuelto por guirnaldas, trofeos y símbolos militares y rematada por un gran escudo de la Corona. Originalmente, estaba proyectado que se rematara con torres en las esquinas.
Fue encargado por el marqués de Vadillo, corregidor de Madrid, a Pedro de Ribera, que compaginó en este edificio la racionalidad y funcionalidad de una construcción militar con las pautas estéticas del barroco madrileño, dando así la representatividad que debía tener al cuartel que albergaba la Guardia Real creada por Felipe IV en la reestructuración del ejército español. El arquitecto real, Ardemans, realizó diversas consideraciones que modificaron el proyecto durante las obras. Sufrió un incendio en 1869 que afectó a parte del edificio y más tarde estuvo abandonado. En 1969 fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid, que quiso devolverle su antigua traza y volumetría encargando a Julio Cano Lasso el proyecto de restauración y rehabilitación para albergar un gran centro cultural municipal con instalaciones para la Biblioteca, Hemeroteca, Archivo municipales y sede de actos artísticos y culturales, funciones que viene cumpliendo desde entonces.


Parroquia de San Cayetano


(Situación)
Proyecto de Marcos López interviniendo en ella entre otros José Benito Churriguera o Pedro Ribera. Cubo centralizado con cabecera y nartex. No hay nave. Parecido al Gesú de Vignola pero sin la nave: cúpula más cuatro cupulines.
Gran decoración interior y fachada, conservándose el exterior pero no la interior, que al perderse se nos queda en iglesia contrarreformista, cojeando de barroco. Una arquitectura del XVI en vez del XVII.

La iglesia formó parte del convento de la Orden de Teatinos, que se estableció en Madrid, en 1664. El convento desapareció con la desamortización.
El autor del proyecto de la iglesia fue Marcos López y en ella intervinieron arquitectos como José Benito de Churriguera, Pedro de Ribera y Francisco Moradillo.
Se incendió en la Guerra Civil y no se derrumbó gracias a los trabajos de emergencia realizados por Fernando Chueca Goitia. Fue reconstruida, se salvó la fachada y se restauró el interior pero desaparecieron las cúpulas laterales. Se rehizo la central y las bóvedas adyacentes. Fue entonces dedicada a San Millán.
Su planta es una interpretación libre de la tipología de origen bizantino. Tiene forma de cruz griega inscrita en un cuadrado, con cúpulas en los cuatro ángulos y sobre el presbiterio, con cabecera formada por dos ábsides semicirculares y una capilla mayor plana. El atrio de ingreso, que tiene una planta alargada en donde se incluyen las bases de las torres, es una zona intermedia entre el espacio público y el espacio religioso.
La fachada esta dividida en siete calles verticales separadas por pilastras cajeadas de orden gigante. Destaca la triple portada con arco de medio punto y la gran profusión decorativa que ha sido atribuida a Pedro de Ribera.


Iglesia de las Carmelitas de San José


(Situación)
No se conserva la intervención de Pedro Ribera. Nave, transepto, capilla se veían desde el exterior (arquitectura parlante). Portada retablo. Misma fachada que en la Encarnación pero sin la alternancia. Podemos observar el paso producido en 100años de una a otra.

Como en tantos otros casos de iglesias madrileñas, perteneció a un convento desaparecido de carmelitas descalzos dedicado a San Hermenegildo, que ocupaba los solares de la calle de Alcalá donde se construyó el antiguo Teatro Apolo y posteriormente el Banco de Vizcaya. Hubo un primer templo del siglo XVII que fue derribado al concluirse el hoy existente, situado paralelo al actual.
El diseño de la iglesia sigue las líneas tradicionales, con planta de cruz latina, nave central cubierta por bóveda de cañón, naves con altares laterales, cúpula sobre pechinas, cabecera plana y coro alto a los pies. A la nave central se abren tribunas con balcones más sencillos que en otras iglesias. Sobre ellos corre una cornisa con ménsulas pareadas. En el lado izquierdo del crucero se encuentra la capilla dedicada a Santa Teresa, cuya planta es semejante a la de la iglesia del convento de las Comendadoras. El altar mayor conserva un retablo neoclásico con columnas corintias que enmarcan una hornacina con cuarto de esfera. El ingreso a la iglesia se realiza a través de un bello pórtico con tres grandes vanos que da lugar a un nártex cubierto por interesantes bóvedas decoradas, en especial las bóvedas circulares planas de los extremos.
La fachada combina el revoco que imita ladrillo con los elementos de piedra, entre los que destaca la portada, que sigue los esquemas de Ribera -aunque con más sencillez- con una sucesión de óculos, florones, cartelas, nichos y ventanas tan característicos. Dos altísimas pilastras fajadas la enmarcan y acaban en un frontón triangular partido. Al aprobarse el proyecto de la apertura de la Gran Vía hubo que reformar la fachada, elevándola sobre unas gradas por la diferencia de rasante y dando más altura a los costados laterales. Se construyó entonces el contiguo edificio conocido como la "Casa del Párroco", conjugando las fachadas de ambos.
Tras el Concilio Vaticano II se solicitaron proyectos para la reestructuración del interior, siendo seleccionado el de Miguel Fisac, tendente a eliminar la fuerza axial de carácter trentino, centralizar las condiciones de la liturgia y devolver al espacio barroco la pureza de sus elementos, intervención desvirtuada años después. La actuación exterior, en cambio, no fue realizada. En los años noventa el arquitecto Juan López Jaén proporcionó las directrices de la rehabilitación de la fachada con un revoco fingiendo ladrillo llagueado, técnica posteriormente muy utilizada en otras intervenciones.


Puente de Toledo

(Situación)
Templetes de San Isidro y Sta. Mª de la Cabeza de Ribera en el Puente Toledo.
Arquitectura hecha escultura hecha ornamentación.

La Puente Toledana, obra de Gómez de Mora en 1623, se encontraba dañado por las avenidas del Manzanares por lo que en 1670 se encarga a Tomás Román un nuevo puente, e inicia las obras en 1671 junto a Fray Lorenzo de San Nicolás y Fray Francisco Bautista. En 1673 se realiza un nuevo proyecto, del equipo formado ahora por Tomás Román, Juan de León, Marcos López, Pedro Lázaro Goiti y Luis Román, que se comprometen a concluir las obras en 4 años. Finalizado en 1677, en 1680 es demolido por una riada, por lo que los arquitectos son desterrados y obligados a pagar la reconstrucción.
En 1682 José del Olmo diseña nuevas trazas, perfeccionadas por José del Arroyo, similares a las del puente de Segovia (con 11 ojos). Al iniciarse las obras en 1684 Teodoro Ardemans colabora con del Olmo, continuándose intermitentemente los trabajos hasta su muerte.
En 1715 el marqués de Vadillo, corregidor de la Villa, encarga nuevas trazas a Pedro de Ribera, las del actual puente, con 9 ojos separados por tambores similares a torres de fortaleza rematadas por balconcillos y ancho de 9,45 m en el tablero y 35,50 en las zonas de acceso. En los balconcillos centrales se colocan, en 1722, dos templetes con imágenes de San Isidro y Santa María de la Cabeza, obras del escultor Juan Alonso de Villabrille y Ron. Se completa con rampas de acceso y una explanada con dos fuentecillas sobre espacios circulares, dando a Madrid una entrada de indudable belleza. Las obras del puente pueden considerarse terminadas en 1727.
En 1785 Joseph Salcedo realiza los paseos del entorno. Entre 1829 y 1831 Custodio Teodoro Moreno restaura los antepechos. En 1830 se construyen, por Francisco J. Mariategui, las Pirámides frente a uno de sus accesos. Entre 1919 y 1926 se canaliza el Manzanares con proyecto de Fernández Balbuena, y en 1921 comienzan a derribarse las construcciones de su entorno, con proyecto de Alberto Albiñana. En 1952 Fernández Casado y Chueca presentan anteproyecto, aprobado por Bellas Artes, para su desdoblamiento mediante puentes auxiliares. Entre 1956 y 1963 González-Valcárcel se encarga de su restauración. Las obras de la M-30 para el tramo de los puentes de Segovia y Toledo ejecutadas en el periodo 1972-74 incluyen el desdoblamiento del puente de Toledo mediante dos pasarelas paralelas de trazado curvo proyectadas por Fernández Casado, peatonalizándose y cerrándose al tránsito rodado. Entre 1986 y 1987 se remodela el entorno afectado por la M-30 con proyecto de Javier Bellosillo. Entre 1992 y 1997, el Ayuntamiento, realiza trabajos de restauración y consolidación dirigidos por José Mª Sendarrubias y Alberto Arias, actuación premiada por la Gerencia de Urbanismo en 1997.



Arrancaremos el Madrid de Carlos III en el poco tiempo que queda de clase.
Felipe V, 1746-1759
Fernando VI, 1746-1759
Carlos III, 1759-1788
Carlos IV, 1788-1808

1788 es un año antes de la Revolución Francesa. Carlos IV recibe una herencia saneada, pero esos 20 años de Revolución Francesa romperán la continuidad histórica anterior. Habrá que ver en qué se traduce en arquitectura.

Carlos III también llega con cierto vagaje como rey, poseyendo ya el Ducado de Parma y siendo Rey de Nápoles desde 1734 a 1759. Es decir, durante 20 años ha sido el rey de una de las monarquías de las de siempre. Era hermano de Fernando VI pero de madre distinta, por lo que le buscarán otra corona que no sea la española. Las circunstancias son parecidas a las de Felipe II.
Cuando llega a España lo hace con la experiencia acumulada, siendo ya un "profesional" de la monarquía, como un profesional que asciende.
Afrontará la arquitectura con una visión europea.

Su hermano Fernando VI reinó un periodo de tranquilidad.

El cambio sí fue entre los Austrias y Felipe V. En 1734 arde el Alcázar. Hasta ese momento, del 700 al 34 se produce el momento máximo del barroco español, si bien por ejemplo el Obradoiro no se comenzará hasta 4 años después en 1738.
En Madrid, además del incendio, aparecerá la Academia para normalizar el derecho, medicina y otras disciplinas, también las artes. Funcionará como una estructura de control. En el caso de las artes será ya con Fernando VI: la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que toma el nombre del hijo del rey que la promovió.

Ese cambio nos permitirá ligar todo el periodo que va desde 1734 hasta 1808.
Veremos cuatro generaciones con sus maestros, epígonos y descendientes. Y ver lo que suponen, tránsito del barroco a un estilo unificado en todo el reino, el neoclasicismo.
Barroco clasicista
Clasicismo Pleno
Neoclasicismo Tardío


Ventura Rodríguez, Juan de Villanueva, los Tenientes de la cátedra (Silvestre Pérez, Custodio Moreno, etc) serán sus arquitectos.



miércoles 3 de diciembre
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Apuntes Miércoles 3 de Diciembre

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Estos apuntes han sido elaborados gracias a Borja, Jaime, Fiz, Sandra, Mateo, Cris y Alberto que me enviaron los suyos ya que yo no pude asistir a clase.



Miércoles 3 de Diciembre



El Madrid Barroco de Felipe IV

Tras Felipe II reina Felipe III el Grande. Sin embargo, no habrá una arquitectura nueva con él, supone una continuidad con los arquitectos de Felipe II. Es el periodo que precede al barroco. Para Madrid supone la vuelta y consolidación de la capitalidad.

Felipe IV (pintado por Velázquez en 1635)


Con él ya se puede hablar de otra época, arranca el barroco y ya podremos hablar de un Madrid barroco, que no será igual a la Roma barroca o la Praga barroca. A efectos de arquitectos situamos a Juan Gómez de Mora en Madrid, aunque internacionalmente es menos conocido, en su época era un referente para la Roma de los Papas. Coetáneo de Bernini y Borromini, coincide con el barroco en Roma y París, las ciudades más importantes del barroco.

El Barroco se entiende como la confluencia de las grandes artes (arquitectura, escultura y pintura) que intenta elaborar una escenografía urbana. El Barroco español se entiende como una arquitectura subordinada a las demás artes; mientras que en Italia las demás artes están subordinadas a la arquitectura; aunque a nivel global ambas intentan crear una escenografía urbana. Sumando el conjunto de las artes, Madrid estará comparativamente al mismo nivel que Roma.

El inicio del Barroco en Italia es a través de la gran obra del Baldaquino de San Pedro, que podemos considerar como una gran escultura o como arquitectura.

A nivel español podemos considerar que la arquitectura barroca comienza con el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro (1634); que era uno de los salones más importantes de la época. El volumen arquitectónico pertenece a Gómez de Mora, que al diseñarlo estaba ya pensando en la confluencia en él de la pintura de Velázquez y las esculturas de Montañés. El resultado es una escenografía. Al separar las piezas que lo configuraban y llevarlas al Museo del Prado la obra se minimiza.


Pintura de Felipe IV (Pintura de Velázquez)

El barroco entendido como estética de curvas y contracurvas no aparecerá en Madrid, pero se dará en determinado tipo de templos oratorios, pero en otras arquitecturas (iglesias parroquiales por ejemplo) la funcionalidad del edificio hará que el barroco tenga que responder de otra forma.


Felipe IV en la Plaza de Oriente

La mejor de las esculturas de su época en el XVII es la ecuestre de Felipe IV, una conjunción de esfuerzos. Para poder hacerla intervienen escultores, broncistas, pintores… Se basa en un retrato de Velázquez, busto de Martínez Montañés, se envía a Italia para fundirla en bronce y mejorarla. Galileo calcula la estructura para poder aguantarla sobre los cuartos traseros del caballo. Es por tanto una conjunción de las artes, tiene cinco artistas de 1ª categoría trabajando en la escultura. En su tiempo, obra de admiración.


OBRAS BARROCAS

El Panteón de los Reyes del Escorial

Foto de Fran Barrero en flickr

El Escorial, de Felipe II, su verdadera terminación se produce en la época de Felipe IV. En la época del Baldaquino de San Pedro, se finaliza el revestimiento del Panteón, entendido como sepulcro por antonomasia: una media naranja sobre un cilindro, pieza encajada debajo de la cabecera mayor, acabada durante el reinado de Felipe IV.

De Crescenzi, el volumen ya venía dado, se realiza la decoración. Se trata de una obra de transición, el comienzo de un nuevo concepto de arquitectura. Problema barroco: introducción de la luz en el punto escenográfico concreto que nos interese. En este templo solo puede entrar la luz por un lado, mediante unos lunetos (sólo entra luz por uno de ellos) se consigue que parezca que entra por todos. La estructura del Panteón está formada por lo permanente y por lo aparentemente móvil, que son los sepulcros que son más importantes que la escenografía.


Fachada Telón del Alcázar

De Gómez de Mora, la caja arquitectónica le viene dada, modifica los salones y realiza una fachada escenográfica hacia la ciudad con la que consigue dar unidad a la suma de cajas existentes

En su época lo llamaban “Estilo Moderno”. El Barroco es un teatro arquitectónico que involucra muchas artes. Así esta fachada es barroca por escenográfica, pero las formas que reproduce son las de un elemento preexistente, la Torre Dorada, dotando una facialidad a la ciudad.


El Casón del Buen Retiro


Obra más representativa de la época de Felipe IV, alternativa al Palacio Real, residencia privada del Rey. De Alonso Carbonell.

Poco más que una casa de campo para los reyes con Felipe II, situada al lado del Monasterio de los Jerónimos. Crece convirtiéndose en Palacio y generando un parque en su alrededor que se convertirá en referencia de parque urbano europeo. Viene a ser una alternativa al Alcázar en un terreno completamente distinto al lado del monasterio gótico, sin su monolitismo ni carácter institucional (por eso no lo realiza Gómez de Mora). Se despliegan una serie de patios de dimensiones de plazas alrededor de las estancias de la residencia real: plazas teatro, escenografías para actuaciones, etc.

Arquitectura rápida, se construye en 6 años como residencia privada del rey. De crujía simple con pasillos habitables se parece más a una galería del Louvre que a un alcázar o palacio. Identificado por algunos libros como “El Escorial pequeño”, no es así.

Hoy en día se mantienen las dos torres principales y la nave que las une como sede del Ministerio de Defensa. Otra parte (el Casón) forma parte del Museo del Prado.


La Plaza Mayor

Idea de Felipe II, la plantea Juan de Herrera que fija la geometría. La obra no se ejecutará hasta Felipe IV con Gómez de Mora. Suma de piezas que se integran en un espacio unitario. La pieza principal, la Casa de la Panadería, ya estaba. Tiene una altura menos que la arquitectura que la envuelve (igual que en Mª Pita, donde con la misma altura de cornisa el ayuntamiento tiene distintas alturas intermedias que las viviendas). Gómez de Mora lo que intentará es integrarla, varía la organización de la plaza y consigue una plaza ceremonial sin perder el carácter residencial. Villaverde acabara y unificara la plaza con la regularización de las fachadas, huecos, líneas de cornisa…

Villanueva, tras el último incendio de 1790, hace total la regularidad de las casas tanto laterales como principales (las gremiales Panadería y Carnicería) y la cerrará poniendo arcos en los entronques de las calles. Quedará como plaza neoclásica aun con elementos barrocos.

Como decíamos, la Plaza Mayor que hoy se conoce es más neoclásica que barroca. La Casa de la Panadería se incendia en 1672 y al reconstruirse mantendrá la composición aunque acentuándose las impostas, la decoración… Se hará arquitectura barroca con Gómez de Mora y será después cuando se adopte la regularidad.


La Cárcel de Corte


(Situación)

De Juan Gómez de Mora, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores. Edificio exento de organización no convencional: dos claustros perfectamente tratados unidos por un elemento dinámico que es la escalera encajada entre ambos que se abre a los patios. El dinamismo se introduce dado el uso de la escalera. Nueva concepción que le da un carácter distinto. Indicativa de la nueva época que es el barroco.

Formas herrerianas, portada tabernáculo con presencia para dar monumentalidad a una obra civil (manteniendo elementos religiosos se lee como edificio civil). El chapitel y la decoración como elemento lingüístico entendible por el público.


El edificio fue construido para Cárcel de Corte y ha tenido varios cambios de uso y de denominación: Palacio de Santa Cruz, Palacio de Justicia, Ministerio de Ultramar, Ministerio del Estado y, desde 1938, es sede del Ministerio de Asuntos Exteriores.
El Palacio de Santa Cruz esta formado por dos edificios construidos en dos épocas distintas y unidos por un patio interior y dos pasadizos aéreos. El edificio principal fue proyectado por Juan Gómez de Mora en 1629. Las obras fueron llevadas a cabo por él mismo y Cristóbal de Aguilera entre 1629 y 1636. Tiene planta rectangular y composición simétrica en torno a dos patios cuadrados en cuyo eje central se sitúa el triple acceso. Destacan el vestíbulo, la gran escalera y la capilla, hoy convertida en zona de paso. La planta está inspirada en modelos clásicos italianos y españoles, y en ella se acentúa el eje principal.
La composición de la fachada es simétrica con marcada horizontalidad rota por las torres angulares rematadas en chapitel. La gran portada central tiene triple vano con superposición de cuerpos y termina en un ático que alberga el escudo real.
En 1791 Juan de Villanueva fue el encargado de apagar el incendio que sólo dejó en pie la fachada y a él mismo se le encargó su reconstrucción, llevada a cabo entre 1792 y 1793. En 1786, Carlos III autorizó la adquisición del Convento del Salvador, edificio construido por la congregación de Sacerdotes Misioneros del Salvador del Mundo en 1658, situado a espalda de la Cárcel de Corte, para ampliar las instalaciones del recién creado Palacio de la Audiencia o de Justicia. Ese año se iniciaron las obras de adaptación del exconvento, bajo la supervisión de Mateo Güill y Bautista Sánchez, que sirvió de cárcel hasta 1846, año en que fue derribado y vendido el solar.
En ese mismo solar, pasado casi un siglo, se levantó la ampliación del Ministerio de Asuntos Exteriores. El titular del Ministerio, entonces Duque de Alba, emprendió una remodelación y modernización del edificio principal y pidió, en 1935, a Pedro Muguruza que proyectara un nuevo edificio para su ampliación en el solar del exconvento, que no se realizó. Después de la Guerra Civil, el mismo Muguruza diseñó la ampliación, que dirigieron él y su hermano José Mª entre 1945 y 1950 siguiendo el modelo del edificio principal, en una clara adhesión al movimiento nacionalista de posguerra. Tiene planta en forma de paralelogramo, con un patio central cuadrado, que lo diferencia del edificio principal, lo mismo que las cuatro alturas.

Casa de la Villa



(Situación)

Sobre esa base otro ejemplo, el Ayuntamiento, construido en varios momentos distintos y terminado ya en tiempos de Carlos II principios de Felipe V (80 años después), a diferencia de la Cárcel de Corte que fue construida “de una sola vez” (decoración, volúmenes, etc concebidos todos a la vez). Coexistencia de elementos formales muy distantes de otros pero unidos entre sí: portadas posteriores a Felipe IV, lo termina Ardemans. Chapiteles de Felipe IV.

Es una obra representativa pero no de la arquitectura de Felipe IV, sino del Madrid de los Austrias en general.


El Ayuntamiento madrileño careció de inmueble propio hasta finalizar el siglo XVI, celebrando sus sesiones en la antigua parroquia de San Salvador, situada en la calle Mayor esquina calle Señores de Luzón. En 1599 se compraron varias casas en la manzana 182, donde se instaló provisionalmente, que se derribaron a partir de 1620 para construir el actual edificio. Entonces el Concejo pidió licencia al rey para hacer la Casa del Ayuntamiento. En 1629 se aprobó el proyecto de Juan Gómez de Mora, empezando las obras años más tarde. El proceso constructivo fue dilatado y en él intervinieron varios arquitectos. A pesar de ello, no cambió básicamente la traza original, ya que sólo se introdujeron algunas modificaciones en el patio, fachadas, escaleras y capilla en la fase final, a cargo de José del Olmo y Teodoro Ardemans.
El edificio estuvo planteado con doble función: acoger los servicios municipales y la cárcel de la Villa. El resultado fue un edificio exento con planta compuesta en torno a un patio cuadrado, dejando el vestíbulo y salones principales en las fachadas principales y el resto de las dependencias en las secundarias. Las fachadas en ladrillo, granito y pizarra presentan distintos tratamientos por su diferente función y situación urbana, siguiendo la línea de la arquitectura madrileña del siglo XVII impuesta por Gómez de Mora.
La fachada a la plaza de la Villa tiene una distribución simétrica entre torres angulares rematadas con chapitel. Valora la función urbana del balcón principal que comprende tres vanos, situado entre las dos portadas. La sencillez de líneas general sólo está alterada por la concentración ornamental en estas portadas y en el segundo cuerpo de las torres.
La fachada a la calle Mayor, reformada por Juan de Villanueva siguiendo el diseño de Mateo Guill, mantiene las torres angulares y varía el segundo cuerpo, introduciendo en él una loggia de orden dórico como gran mirador sobre la calle, que acentúa los juegos de luz y sombra.
A lo largo de los siglos XIX y XX se realizaron ampliaciones y reformas interiores para dar cabida a los nuevos servicios del Ayuntamiento. Luis Bellido lo restauró en 1915, y lo comunicó a través de un pasadizo elevado con la Casa de Cisneros, al mismo tiempo que rehabilitaba los otros edificios municipales y reordenaba la plaza. La restauración de Lucio Oñoro y Pedro Hurtado Ojalvo restituyó al interior, fachadas y cubiertas la grandeza que tuvieron en otros momentos.
El interior alberga zonas de gran interés como la escalera principal, el patio de cristales con doble orden -inicialmente descubierto- con magníficas vidrieras de Maumejean restauradas en 1984-1985 por Joaquín Roldán Pascual, autor, asimismo, de la restauración integral del Salón de Sesiones en la última fecha y de la capilla, comenzada en 1991 y realizada en varias etapas.


Real Monasterio de la Encarnación (carmelita)


(Situación)

De la época de Felipe III, tiene conexiones con Palacio al ser la iglesia favorita de los reyes, que usan dependencias cuando el Alcázar se queda pequeño.

Iglesia carmelita muy sencilla, es uno de los más representativos. Responde a la austeridad más clara pero con nuevas aportaciones. Una sola nave, con crucero y una cúpula. Muro plano perforado con un pórtico y dividido en una retícula con 9 rectángulos alternando huecos. Es una composición que intenta ser neutra de Francisco de Mora. Refleja la época de Felipe III.


Existen documentos que vinculan el diseño del monasterio a fray Alberto de la Madre de Dios, discípulo de Francisco de Mora, pero es probable que el conjunto fuera construido bajo la dirección de Juan Gómez de Mora, sobrino del anterior, quien participaría en la ejecución material de la obra y trazaría alguno de sus elementos.
El convento fue fundado en 1611 por la reina doña Margarita, esposa de Felipe III, y en él destaca la iglesia de planta de cruz latina, una nave y cúpula sobre el crucero. Su fachada responde al tipo difundido por Francisco de Mora, con triple arcada de ingreso, ventanas y escudos alternados en la parte alta y remate en forma de frontón con óculo, modelo que fue constantemente repetido en la arquitectura religiosa española del siglo XVII. El interior de la iglesia fue reformado por Ventura Rodríguez en colaboración con los mejores pintores y escultores de su tiempo, logrando un magnífico conjunto.
La Desamortización de 1836 afectó notablemente al convento, ya que las monjas fueron exclaustradas en 1842 y se procedió a su demolición paulatina. El director de las obras de desescombro era, en 1844, el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, quien estaba entonces trabajando en las obras del proyecto definitivo de la Plaza de Oriente. De ese mismo año es el proyecto de reconstrucción del convento, sobre todo en el ala de la calle de San Quintín, que se inició en 1847, año en el que las monjas volvieron al edificio, tras cinco años de exclaustración.


Santuario de la Virgen de Atocha


(Situación)

Otro caso que también la representa. Iglesia compleja que se nos quiere presentar como sencilla (escenografía). Una fábrica común, la envolvente general de Gómez de Mora marca una secuencia. Portada-retablo que tapa los elementos distintos que hay detrás, presentación de todos los elementos como algo único.






El contraste se establece con los dos Centros Jesuitas, ambos con programas similares y encajados en la trama de la ciudad, responden a los mismos esquemas:

San Bernardo (Noviciado)
(Situación)
Es un centro docente (independencia de la iglesia) con una presencia eclesiástica marcada. Edificio biclaustral con iglesia al norte y jardines al oeste. Su gran iglesia es hoy Paraninfo de la Universidad.


Ocupa el solar de lo que había sido iglesia y Noviciado de la Compañía de Jesús, fundados a principios del siglo XVII por la marquesa de Camarasa en terrenos de su propiedad. El Noviciado de los jesuitas fue una vasta construcción en la que destacaba la iglesia, de considerables dimensiones, con dos torres en fachada y gran cúpula, cuyo espacio fue aprovechado para el Paraninfo de la Universidad.
Fue desamortizado en 1835 y durante algunos años funcionó como cuartel, pero finalmente en 1842, por Real Orden del regente Espartero, se confirmó el asentamiento definitivo de la Universidad Central. Se iniciaron enseguida las obras bajo la dirección de Mariategui, que en 1843 ya estaba derribando la fachada del antiguo convento.
La configuración clasicista y académica actual es, sin embargo, obra de Narciso Pascual y Colomer, que continuó el edificio según proyecto de 1847. Entre sus actuaciones destaca el Paraninfo, que aprovecha los muros perimetrales de la antigua iglesia del Noviciado, pero transformando la planta en una elipse similar a la del Senado. La decoración pictórica del Paraninfo, con un programa alegórico a la cultura universitaria, es obra de Joaquín Espalter y los elementos escultóricos son de Ponciano Ponzano.
Las dependencias universitarias se distribuyeron a lo largo de la calle de San Bernardo en torno a dos patios, antiguos claustros. La crujía de fachada se levantó de nuevo con un esquema tripartito que recoge tendencias clasicistas en la ordenación de los pabellones central y laterales. En el piso principal, vanos con arcos de descarga quedan separados por pilastras corintias que rompen rítmicamente la horizontalidad de la fachada. Esta fachada a San Bernardo tardó en completarse, dado que en la esquina con Reyes pervivió durante bastante tiempo una casa del marqués de Bendaña, en cuyo solar, al ser finalmente derribada, se levantó el trozo que faltaba, pero alineándolo con el Instituto, por lo que quedó sobresaliendo la crujía de la calle de los Reyes que sí se había construido.
En 1882 Francisco Jareño llevó a cabo la ampliación de la calle de los Reyes, el edificio que hoy es Instituto Cardenal Cisneros. Es un pabellón rectangular de gran empaque con fachada a la calle y al jardín, en el que destaca la composición regular de grandes vanos en arco de medio punto que cumplen la función de dar luminosidad a los interiores. El conjunto se completó en 1927 con la construcción del moderno e interesante pabellón de Javier de Luque levantado en la calle de Noviciado gracias al importante donativo que hizo a la Universidad el marqués de Valdecilla.

Colegio Imperial
(Situación)
Una iglesia más grande todavía con un edificio claustral. El contraste de uno y otro, adaptándose a la ciudad. Será una obra maestra de su época que nos llega de una tipología: El Gesú de Vignola. Templo centralizado con cuatro cúpulas que acompañan la principal. Variantes: la Clerecía de Salamanca (Felipe III) que quiere ser como el Gesú pero sin interpretar bien las cúpulas alrededor de la principal y San Isidro de Madrid (Felipe IV).


El Colegio de Nobles, fundado en 1625 para educar a los hijos de los príncipes y nobles, fue construido por Melchor de Bueras. Tras la expulsión de los Jesuitas, se emplazaron en él dos centros civiles dedicados al estudio de las ciencias: el Seminario de Nobles y los Estudios de San Isidro.
En 1836 la Universidad Complutense, al trasladarse de Alcalá de Henares a Madrid, se instaló en los locales de las dos instituciones desaparecidas. Cuando en 1876 esta universidad cambió de sede a la calle San Bernardo, cedió sus instalaciones a la Escuela de Arquitectura. Entonces Francisco Jareño reformó su interior, amplió el edificio y le dio una entrada independiente. Posteriormente fue de nuevo remodelado.
Conserva un magnífico patio barroco, con forma cuadrada con dos ordenes superpuestos, en donde la planta porticada tiene arcos de medio punto y la superior dinteles.




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